La política debe ser entendida como un diálogo constante, donde el mundo se escucha a sí mismo, como lo planteó Hannah Arendt. La división entre izquierdas y derechas ha sido, en mi opinión, una fachada que oculta prejuicios y errores del entendimiento, como mencionó Francis Bacon.
En lo que va del siglo XXI, hemos visto cómo instituciones que considerábamos legítimas se han tambaleado. Es urgente una reflexión colectiva. Leszek Kolakowski sugiere que cada individuo puede ser socialista, conservador y liberal al mismo tiempo, buscando un equilibrio entre la reducción de desigualdades, el respeto a las tradiciones y la valoración de la iniciativa.
Los partidos políticos pueden dividirse en leales y antisistémicos. Los primeros respetan las reglas del juego democrático y aceptan sus resultados, mientras que los segundos buscan desestabilizar el orden. La democracia es viable mientras existan espacios de deliberación civilizada, a pesar de los brotes de extremismo.
Un momento clave en nuestra historia política fue el primero de diciembre de 2000, cuando Vicente Fox declaró que “el presidente propone y el Congreso dispone”, ofreciendo a la izquierda varias secretarías, propuesta que fue rechazada, marcando una oportunidad perdida para acercarnos a nuestra constitución.
Las instituciones legislativas tienen la misión de promover la convivencia racional y ética, aprobar leyes que impongan orden y justicia, y crear una cultura que prevenga patologías como la manipulación y la demagogia.
Querido Moheno, un destacado orador, diferenciaba entre partidos de oposición y de obstrucción. Aún carecemos de una clara conciencia del bien común y del interés nacional. La crisis actual es más política y cultural que democrática, lo que exige repensar nuestras normativas y fomentar un discurso claro y comprensible.
Propongo un ejercicio: escuchemos lo que dicen los líderes y tratemos de entenderlo. En esta era de superficialidad, es crucial discernir la autenticidad de los mensajes. Necesitamos una educación política que reconcilie partidos y ciudadanos, priorizando nuestros deberes. Como bien dijo Sonia Sotomayor, “todos somos el Estado de derecho”. La organización política busca evitar el desorden, no crear un paraíso, y esa ha sido nuestra tarea desde tiempos inmemoriales.
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