El corrido de Rosita Alvírez narra la trágica historia de una joven de Saltillo que fue asesinada tras rechazar a un hombre. Esta historia ha sido adaptada por el director Gabriel Ramos en su ópera prima, El Desaire, que desde el 3 de septiembre se proyecta en cines y ha sido reconocida en festivales de Estocolmo, Barcelona y Rusia.
La canción, que se ha transmitido de generación en generación, es en realidad una crónica de feminicidio. Ramos, quien también dirige la escuela de cine Epic Film Institute en Saltillo, busca contar historias del noreste de México y considera que el corrido de Rosita Alvírez es un ejemplo de cómo la sociedad ha normalizado la violencia.
En una entrevista, Ramos reflexionó sobre el impacto del corrido, señalando que muchos lo cantan sin considerar su letra. “Rosita rechaza a un hombre, y él la mata de tres tiros. Hay un orgullo en torno a la canción, pero al analizarla, surge la pregunta: ¿qué estamos cantando realmente?”, comentó.
La película, ambientada en la actualidad, aborda temas de violencia de pareja, celos y acoso. Ramos destaca que el personaje de Rosita enfrenta diversas formas de violencia que se intensifican. “Queríamos mostrar cómo la violencia puede crecer gradualmente dentro de una relación”, explicó.
El cineasta enfatiza la importancia de detectar señales de advertencia en relaciones tóxicas, algo que se vuelve personal para él, ya que tiene dos hijas adolescentes. “Quería hacer un documental que pudiera ayudar a las jóvenes a identificar las red flags en sus relaciones”, afirmó.
Ramos también considera que los hombres deben ver la película para reflexionar sobre sus conductas. Además, subraya que la familia juega un papel crucial en la detección de señales de violencia, instando a los padres a abrir canales de comunicación con sus hijos. “La comunicación puede hacer una diferencia enorme y, en algunos casos, evitar una tragedia”, concluyó.
Información vía fuente original



