La preocupación por el futuro del planeta se intensifica entre la población. Cada vez más personas se sienten inquietas no solo por su bienestar, sino también por el de sus seres queridos y el entorno natural. La creciente urbanización y el aumento del tráfico han generado una alarmante indiferencia hacia el cuidado del medio ambiente.
El escritor Aldous Huxley planteaba una inquietante pregunta: “¿Cómo sabes si la Tierra no es más que el infierno de otro planeta?” Esta reflexión resuena en un contexto donde el cambio climático se vuelve cada vez más evidente.
David Le Breton señala que salir a caminar por la naturaleza no exime a las personas de su responsabilidad ante los problemas globales, pero sí les permite reconectar con su esencia. En sus palabras: “El caminar es a menudo un rodeo para reencontrarse con uno mismo.”
Un informe del Gobierno de Canadá revela que los efectos del calentamiento global son ya “irreversibles”, con un aumento de más de dos grados centígrados en los últimos 75 años. Este fenómeno ha provocado el deshielo de glaciares y un incremento en el nivel del mar. Desde 1970, Canadá se ha calentado casi el doble que el promedio mundial, y en el Ártico canadiense, la temperatura ha aumentado tres veces más rápido.
Fabián Vázquez Romaña, del Servicio Meteorológico Nacional, advirtió que el fenómeno de El Niño podría ser uno de los más intensos registrados, con efectos que se prolongarían hasta la primavera de 2027. Este fenómeno podría afectar las temperaturas, las lluvias y la agricultura, en un planeta que ya enfrenta temperaturas crecientes.
La escritora Alma Guillermoprieto, en su reciente libro “Esta improbable tierra prometida”, subraya que la violencia es un obstáculo significativo en la región. Durante una entrevista, expresó: “Estamos al borde de un precipicio, no sé si vamos a caer o no”, refiriéndose a la crisis ambiental que enfrenta América Latina.
Guillermoprieto también destacó la esperanza que reside en la gente y en las instituciones no oficiales, que aún mantienen lazos de apoyo mutuo. En palabras de Albert Schweitzer, “el ser humano ha aprendido a dominar la naturaleza mucho antes de haber aprendido a dominarse a sí mismo”, una reflexión que invita a la acción y la responsabilidad en la lucha contra el cambio climático.
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