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Caída histórica en la migración hacia EE.UU.

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Caída histórica en la migración hacia EE.UU.

La política migratoria implementada por el presidente Donald Trump ha generado un cambio significativo en las cifras de migración. Un análisis del Center for Immigration Studies (CIS), basado en la Current Population Survey (CPS) del Census Bureau, revela que entre enero de 2025 y julio de 2026, la población nacida en el extranjero en Estados Unidos disminuyó en 2.9 millones, tras un aumento de 8.3 millones en el periodo anterior de 2023 a 2025. Esta es la primera reducción sostenida desde la década de 1930, evidenciando un fenómeno de menos entradas y más salidas de migrantes, junto con un aumento en los controles fronterizos y en el interior del país.

El gobierno de Trump ha implementado un “efecto pinza” que combina medidas disuasorias en la frontera con presión operativa interna. Esto incluye el despliegue de 10,000 militares de México y Estados Unidos, el retorno rápido de migrantes y restricciones de entrada, lo que ha reducido el flujo neto de nuevos migrantes. Además, las operaciones del ICE y auditorías a empleadores han incrementado el costo de permanecer en el país, lo que ha llevado a muchas personas a optar por regresar voluntariamente.

Según el Departamento de Seguridad Nacional, cerca de 3 millones de extranjeros han salido de EE.UU. en el primer año de la administración Trump, con aproximadamente 675,000 deportaciones y 2.2 millones de “autodeportaciones”. La población extranjera total ha disminuido de 53.3 millones a 50.5 millones, y se estima que la población indocumentada ha caído de 15.8 a 13.5 millones.

No solo los indocumentados han visto una reducción; también ha disminuido la población legal y temporal. La caída de 2.9 millones no se debe únicamente a deportaciones, sino que incluye a residentes permanentes y visitantes. Las restricciones administrativas y un mayor escrutinio en las visas han reducido las entradas de extranjeros con estatus legal, afectando las decisiones de migrar o quedarse.

Este cambio migratorio tiene consecuencias inmediatas en sectores que dependen de mano de obra migrante, como la construcción y la agricultura. Aunque podría presionar los salarios al alza a corto plazo, también podría reducir la oferta laboral y el consumo en regiones que dependen de migrantes. Demográficamente, esto frena el crecimiento poblacional y puede impactar la recaudación fiscal y la sostenibilidad de programas sociales en estados con alta concentración de extranjeros.

Para México y Centroamérica, el mensaje es claro: se han endurecido las condiciones de entrada. Para EE.UU., el dilema es más complicado, ya que se enfrenta a la necesidad de mano de obra en sectores productivos críticos mientras aplica una política de “cero tolerancia”.

Este cambio histórico en la migración hacia EE.UU. plantea preguntas sobre la viabilidad de mantener un modelo económico dependiente de la mano de obra migrante. Si bien la política migratoria de Trump ha logrado reducir las cifras, es fundamental evaluar sus efectos colaterales en el crecimiento y la cohesión social a largo plazo.

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