La sobrecarga de cuidados recae mayormente en las madres, lo que afecta su salud física y mental. Especialistas advierten que en México, el cuidado de personas enfermas, con discapacidad o en situación de dependencia sigue siendo responsabilidad de las familias, principalmente de las mujeres.
Según la Comisión Coordinadora de Institutos Nacionales de Salud y Hospitales de Alta Especialidad (CCINSHAE), solo el 3.3 por ciento de quienes requieren cuidados recibe atención en centros especializados, mientras que el 96.1 por ciento permanece en sus hogares bajo el cuidado de familiares, en su mayoría madres.
En México, hay 31.7 millones de personas cuidadoras mayores de 15 años, de las cuales el 75.1 por ciento son mujeres. Esto evidencia que las labores de cuidado continúan recayendo desproporcionadamente sobre ellas.
Durante el panel “Cuidar a quienes cuidan”, celebrado por el Día Internacional del Autocuidado, especialistas coincidieron en que el bienestar de las personas cuidadoras es esencial para la atención médica. El desgaste físico y emocional que enfrentan repercute en la calidad de vida de los pacientes.
Gabriela Gatica Laborde, directora ejecutiva de Casa Ronald McDonald México, mencionó que la organización apoya anualmente a alrededor de 17 mil familias, donde las madres son las principales cuidadoras. “¿Qué deja de hacer una persona cuidadora? Se deja de cuidar”, expresó. Muchas de estas mujeres están disponibles las 24 horas, ignorando los síntomas de su propio desgaste.
Gatica señaló que el agotamiento también afecta la capacidad de decisión y genera culpa en muchas madres. “Muchas se sienten malas madres”, comentó sobre el síndrome del cuidador principal, que se relaciona con el agotamiento físico y emocional por el cuidado continuo.
La doctora Leticia Ascencio Huertas, especialista en psicooncología del Instituto Nacional de Cancerología, destacó que el sistema de salud se centra en el paciente, pero siempre hay un cuidador principal que asume la mayor parte de las responsabilidades. “Nadie nos prepara para cuidar a una persona enferma”, afirmó.
El cuidado prolongado puede provocar ansiedad, depresión y otros problemas de salud en los cuidadores. Ascencio sugirió que los equipos médicos pregunten sobre la salud tanto del paciente como del cuidador y promuevan la distribución de responsabilidades familiares.
Juana Ramírez, presidenta ejecutiva de Grupo SOHIN, advirtió que el deterioro de los cuidadores afecta directamente el bienestar de los pacientes. Aunque existen iniciativas para apoyar a familias de niños con cáncer, no hay protocolos integrales en instituciones públicas que reconozcan el trabajo de los cuidadores.
Las especialistas coincidieron en que es urgente fortalecer la salud mental de los cuidadores, ampliar el acceso a apoyo psicológico y reconocer socialmente su labor, especialmente ante el aumento de enfermedades crónicas en el país.
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