La desaparición de Daniela Sánchez Delgado, estudiante de 17 años de la Universidad Veracruzana, ha generado un llamado urgente a las autoridades para acelerar los protocolos de búsqueda. Desde el 10 de septiembre, su familia y la comunidad universitaria no han tenido noticias de ella, lo que resalta la problemática de las mujeres desaparecidas en Veracruz.
La joven, que cursa la carrera de Administración, fue reportada como desaparecida el mismo día que se perdió el contacto con su madre alrededor de las 11:00 horas. Según la ficha oficial, Daniela mide aproximadamente 1.55 metros, tiene piel clara, ojos café claro y cabello castaño claro, largo y ondulado, además de una cicatriz en la frente. En el momento de su desaparición, vestía un short de mezclilla, tenis blancos y una blusa tipo polo rosa.
El 11 de septiembre, la Universidad Veracruzana hizo un llamado a las autoridades para que se implementaran las acciones necesarias para localizar a Daniela, subrayando la urgencia de aplicar los protocolos correspondientes, especialmente considerando que es menor de edad. En Veracruz, existe el Protocolo Alba, diseñado para coordinar acciones inmediatas en la búsqueda de mujeres, niñas y adolescentes desaparecidas, independientemente de la presunción de un delito.
La Comisión Nacional para Prevenir y Erradicar la Violencia contra las Mujeres ha documentado que las primeras horas son cruciales para encontrar a personas desaparecidas con vida. Este protocolo busca eliminar obstáculos relacionados con estereotipos de género y asegurar una respuesta rápida y coordinada entre las autoridades.
Desde 2016, Veracruz cuenta con una Alerta de Violencia de Género, y enfrenta una segunda alerta específica por la desaparición de mujeres, niñas y adolescentes. Según datos del Programa Especial de Cultura de Paz y Derechos Humanos, el 36.69 por ciento de las personas desaparecidas en el estado son mujeres. Entre 2014 y 2024, se han registrado 4,801 mujeres desaparecidas, de las cuales el 46 por ciento ha sido localizadas y 119 encontradas sin vida.
Particularmente preocupante es que la mayoría de las mujeres desaparecidas y luego localizadas sin vida se encuentran en el grupo de edad de 15 a 24 años, lo que incluye a Daniela. Esta situación exige que su búsqueda se realice con la máxima prioridad, tomando en cuenta los riesgos específicos que enfrentan las mujeres en el contexto de violencia de género.
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