Durante su visita a Irlanda, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, expresó su intención de mantener una buena relación con México en el contexto de la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC). “Estamos hablando de que tendremos una buena relación con México”, declaró Trump al ser cuestionado sobre el futuro del acuerdo comercial, que actualmente se encuentra en proceso de revisión.
Esta afirmación se produce en un momento crítico para las relaciones económicas entre ambos países, ya que las negociaciones para la revisión del tratado están en marcha. A lo largo de los últimos meses, Trump había emitido advertencias sobre la posibilidad de que Estados Unidos abandonara el T-MEC, sugiriendo que el acuerdo era más beneficioso para México y Canadá que para su país.
La revisión del T-MEC comenzó oficialmente el 1 de julio de 2026. Desde entonces, Estados Unidos y México han llevado a cabo varias rondas de conversaciones bilaterales, mientras que Canadá enfrenta tensiones comerciales significativas con Washington. En julio, la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos anunció que se realizaría una tercera ronda de negociaciones en Ciudad de México.
A medida que se desarrollan las conversaciones, se ha observado un cambio en la dinámica del tratado. Aunque originalmente es un acuerdo trilateral, la administración Trump ha optado por avanzar en negociaciones bilaterales con México, mientras que la relación comercial con Canadá se ha vuelto más conflictiva.
En septiembre, ambos países intensificaron las discusiones para llegar a un acuerdo comercial antes de las elecciones legislativas estadounidenses del 3 de noviembre. Según Reuters, se identificaron beneficios políticos y económicos en avanzar hacia un entendimiento que permita reducir algunas presiones arancelarias y abordar preocupaciones sobre inversión china y contenido automotriz.
Uno de los temas clave en la mesa de negociaciones es la industria automotriz, donde Estados Unidos busca aumentar el contenido estadounidense en productos fabricados en México. A su vez, México busca mantener las ventajas de acceso al mercado estadounidense que el T-MEC ofrece.
A pesar de las declaraciones de Trump, persiste la incertidumbre en torno a la revisión del tratado. Un análisis de Americas Quarterly sugiere que Estados Unidos tiene pocos incentivos para cerrar rápidamente el proceso, y la administración Trump ha utilizado la revisión como una herramienta de presión para obtener concesiones.
La relación comercial entre México y Estados Unidos es fundamental, ya que sus cadenas productivas están profundamente interconectadas. La administración de la presidenta Claudia Sheinbaum ha mantenido una estrategia de negociación directa con el gobierno estadounidense, buscando preservar el marco comercial y mitigar el impacto de los aranceles.
La situación con Canadá añade presión adicional, ya que las relaciones entre Washington y Ottawa se han deteriorado. Esto podría afectar una economía norteamericana que ha dependido de cadenas de suministro compartidas durante décadas.
Mientras tanto, México y Estados Unidos continúan avanzando en negociaciones que podrían resultar en ajustes específicos al régimen comercial, incluyendo cambios a los aranceles bajo la Sección 232 y mayores exigencias de contenido estadounidense en la producción automotriz. La declaración de Trump desde Dublín representa una señal política, aunque no garantiza el futuro del T-MEC, que seguirá siendo un tema central de negociación en los próximos meses.
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