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Taiwán diversifica su economía ante la presión china

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Taiwán diversifica su economía ante la presión china

Taiwán enfrenta una creciente presión militar de China y responde con una estrategia de diversificación económica en lugar de una retirada abrupta. Durante años, la isla ha invertido más de 200 mil millones de dólares en el continente chino, creando fábricas y redes de proveedores que han contribuido a la transformación de China en un centro manufacturero global. Sin embargo, la situación geopolítica ha llevado a Taiwán a replantear su enfoque.

El modelo inicial conocido como China+1 permite a Taiwán mantener su base productiva en China, mientras establece una segunda plataforma industrial para mitigar riesgos como aranceles y conflictos políticos. Este modelo ha evolucionado hacia China+N, donde Taiwán distribuye su producción y tecnología en diversas regiones. Esto incluye el reshoring, que implica regresar actividades clave a la isla, y el nearshoring, que acerca la producción a Estados Unidos, especialmente a través de México.

Además, Taiwán implementa el friendshoring, que consiste en colocar capacidades en países políticamente confiables, y el de-risking, que busca reducir la dependencia de una sola jurisdicción. Las plantas que siguen siendo rentables en China pueden permanecer allí para abastecer el mercado local, mientras Taiwán aumenta su capacidad fuera de China para atender a Estados Unidos y otros mercados.

La nueva geografía industrial muestra que Taiwán está recuperando producción estratégica, mientras que Estados Unidos invierte en semiconductores e inteligencia artificial. Japón y Corea del Sur también han reducido significativamente sus inversiones en China, con Japón disminuyendo su inversión anual en un 88%.

Este cambio en las dinámicas de inversión revela que las principales economías están limitando la cantidad de capital y tecnología que concentran en China. La desinversión de Taiwán no solo implica la pérdida de capital, sino también de empleos y tecnología, lo que afecta a la economía china. La creciente hostilidad de Pekín hacia Taiwán convierte la concentración productiva en un asunto de seguridad nacional.

Empresas como TSMC y Foxconn están diversificando su producción entre Taiwán, Estados Unidos, Japón, India y México, lo que, aunque costoso, protege el suministro de componentes estratégicos. Esta tendencia podría tener un efecto contrario al que busca Pekín: la presión china está impulsando a Taiwán a reducir su dependencia económica y a fortalecer sus lazos con otras potencias.

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