Veracruz

Supervivencia de árboles sembrados en Veracruz

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Supervivencia de árboles sembrados en Veracruz

Cada año, los boletines oficiales de los gobiernos muestran imágenes de funcionarios plantando árboles, rodeados de servidores públicos y ciudadanos. Estas actividades suelen acompañarse de comunicados que anuncian la siembra de cientos o miles de árboles, con el objetivo de combatir el cambio climático y recuperar áreas verdes.

Sin embargo, una pregunta crucial rara vez se plantea: ¿cuántos de esos árboles realmente sobreviven? Esta inquietud surge tras la reciente Jornada Nacional de Reforestación 2026, donde el Ayuntamiento de Veracruz reportó la siembra de mil ejemplares en los parques Los Volcanes, El Honguito, Los Robles y Los Pinitos. La alcaldesa Rosa María Hernández Espejo lideró la actividad en el parque Los Volcanes y mencionó que desde el inicio de su administración se han sembrado más de 20 mil árboles.

La jornada es parte de una iniciativa nacional promovida por la presidenta Claudia Sheinbaum y en Veracruz por la gobernadora Rocío Nahle. Se plantaron especies como roble rosado, copite, mango criollo, tamarindo, zapotillo, crucetillo y limón, seleccionadas según las características de cada espacio.

El objetivo es aumentar la cobertura vegetal, generar sombra y reducir las islas de calor. Sin embargo, un árbol recién plantado requiere cuidados constantes, agua y protección contra el clima, plagas y vandalismo.

El Ayuntamiento de Veracruz ha reconocido la importancia del seguimiento y ha implementado el programa Adopta un Árbol, junto con la aplicación SIGREP, que permite registrar fotografías y monitorear las necesidades de riego de cada ejemplar.

Es fundamental dar seguimiento a la supervivencia de los árboles. Si de mil plantados sobreviven 900, es un buen resultado; si son 500, es necesario analizar la situación; y si solo quedan 100, se debe corregir el rumbo. No se puede considerar un éxito absoluto contar los mil árboles desde el momento de su siembra.

Esta necesidad de seguimiento debería ser un estándar en todos los programas de reforestación. Cada jornada debería incluir una segunda fotografía, seis meses después de la siembra, y otra al año, para conocer el verdadero indicador de éxito: cuántos árboles han sobrevivido.

La ciudadanía también tiene un papel importante en este proceso. Si el Ayuntamiento invita a adoptar árboles y a registrar su evolución, se puede fomentar la participación de los ciudadanos como vigilantes del arbolado urbano. Los árboles, aunque no pueden reclamar cuidados, son esenciales para mejorar nuestro entorno.

Por ello, en lugar de enfocarnos únicamente en la cifra de 20 mil árboles sembrados, sería más relevante conocer, dentro de un año, cuántos siguen vivos. Como señala el dicho, ‘la foto de la plantación sale muy bonita; ahora queremos ver la foto de la supervivencia’, y esa debería ser la verdadera medida del éxito en cualquier programa de reforestación.

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