La gobernadora de Veracruz, Rocío Nahle, ha sido objeto de críticas y ataques personales en las últimas semanas, coincidiendo con el inicio del proceso electoral que arranca el 10 de septiembre. Este ambiente político, caracterizado por la controversia y la calumnia, ha puesto a Nahle en el centro del debate, especialmente por parte de figuras con cuestionable moral pública.
Nahle, quien es una de las líderes clave de Morena y jugó un papel fundamental en la construcción política del ex presidente Andrés Manuel López Obrador, ha optado por no entrar en provocaciones. “Yo no tengo que caer en provocaciones ni bajar a un nivel al que quisieran llevarme”, declaró recientemente, refiriéndose a los ataques que ha recibido.
A pesar de la crítica constante, la gobernadora ha manifestado que su enfoque está en el trabajo en el terreno. “Piensan que con golpeteo nos van a manchar con la gente, pero para mí lo más importante es el trabajo de base”, expresó en una conferencia. Esta postura refleja su intención de priorizar los logros tangibles sobre las controversias mediáticas.
Nahle también ha señalado que, aunque el escrutinio es parte de la democracia, no se debe permitir que la vida pública se convierta en un espacio para la descalificación personal. En un entorno donde las mujeres en posiciones de poder enfrentan un escrutinio adicional, su resiliencia se ha vuelto un tema crucial. “Ante todo soy una dama y yo he dicho que como dama yo no tengo que caer en provocaciones”, afirmó, reafirmando su compromiso con su investidura como gobernadora.
En otro ámbito, la gobernadora ha mostrado preocupación por el cierre del ingenio San Pedro, un importante generador de empleos en la región de Los Tuxtlas. “Los ingenios tienen una responsabilidad y actividad social”, comentó, subrayando la importancia de la industria cañera en el estado, que históricamente ha sido un pilar económico en Veracruz.
Información vía fuente original



