Última hora

Reflexiones sobre el poder y la política en México

Compartir Facebook X WhatsApp
Reflexiones sobre el poder y la política en México

En el ámbito gubernamental, existen quienes logran resolver problemas y son valorados por ello. Sin embargo, también hay quienes solo abordan algunos asuntos, y otros que, en lugar de ayudar, generan complicaciones. Por último, están aquellos que son el problema en sí, y esos son inaceptables. Dante Alighieri describió círculos del infierno, pero somos nosotros quienes sufrimos las consecuencias del estancamiento y el fracaso.

Las soluciones no siempre son efectivas, ya que no todos poseen las cualidades necesarias. “Quod natura non dat, Salmantica non praestat”, dice la UNAM. La idea de que cualquiera puede volverse un genio tras leer un libro es, en muchos casos, un desperdicio de recursos. A menudo, quienes carecen de habilidades se confunden aún más.

Los abuelos solían ofrecer tres consejos esenciales para gobernar. Primero, es fundamental tener el deseo genuino de gobernar, lo que debe surgir de un esfuerzo real. Si se llega al poder por casualidad, el resultado será negativo. Segundo, es necesario saber gobernar; la política demanda inteligencia, y quienes no la poseen pueden perder mucho sin darse cuenta. Otorgar un cargo a alguien inepto es como dar una pistola a un niño: puede causar daños irreparables.

El tercer consejo es tener la capacidad de gobernar, evitando ilusiones engañosas que pueden llevar a la decepción. A veces, se necesita un líder que no sea carismático o alguien que no sea valiente.

Un líder puede fracasar por ignorancia, indolencia o impotencia. La ignorancia puede surgir de la falta de preparación o comprensión del cargo. La indolencia se relaciona con la falta de esfuerzo y dedicación, mientras que la impotencia puede ser resultado de la debilidad propia o de la oposición.

La situación actual del país se asemeja a un transatlántico que ha chocado con un iceberg, y no se sabe cuántos botes salvavidas hay. La incertidumbre sobre la salvación del sistema y de la sociedad es palpable.

En política, es común recurrir a refranes que sintetizan realidades complejas. “Sabiendo cómo es el percal, ¿para qué te metes?” resume la idea de que no se debe sorprender uno ante los resultados de situaciones ya conocidas. La sociedad enfrenta un entorno lleno de contradicciones que exige respuestas diferentes.

Al igual que un antibiótico que no elimina todas las bacterias, el poder puede adaptarse y volverse más resistente tras cada crítica. Aquellos que documentan la corrupción y la violencia deben cuestionar el impacto de su labor.

Max Weber distinguió entre dos formas de juzgar la acción política: la ética de la convicción, que se basa en la intención, y la ética de la responsabilidad, que considera las consecuencias. Es un error pensar que del bien solo puede surgir el bien.

El infierno, como se dice, está empedrado de buenas intenciones. Sin embargo, es crucial reconocer que el daño que a veces sigue a una denuncia puede provenir de cómo distintos grupos de poder interpretan y utilizan la información publicada.

Información vía fuente original