El INEGI ha revelado alarmantes cifras sobre el maltrato y la violencia hacia los adultos mayores, específicamente aquellos de 60 años y más, a través de la Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares (ENDIREH). Según los datos, el 19.2% de las mujeres de 65 años o más han enfrentado algún tipo de violencia en el último año. En el ámbito de la violencia familiar, el 14.6% de las mujeres de 60 años y más han sido víctimas de agresiones en su entorno familiar.
La violencia psicológica se erige como la forma más común de maltrato reportada, seguida de la violencia económica, patrimonial y la discriminación. Además, el abandono y la negligencia también son preocupantes, contribuyendo a la percepción de maltrato en este grupo etario.
Los adultos mayores con limitaciones físicas, dependencia funcional o desempleo son quienes enfrentan un mayor riesgo de sufrir abusos. La prevalencia del maltrato en México varía entre el 8.1% y el 18.6%, cifra que puede alcanzar hasta el 32% en aquellos con dependencia funcional, según el Instituto Nacional de Salud Pública (INSP) y el Instituto Nacional de Geriatría (INGER).
Un informe del Consejo Ciudadano para la Seguridad y la Justicia de la CDMX indica que el 87% de los casos de violencia ocurre en el entorno familiar, siendo los hijos los principales agresores. La violencia emocional representa el 62% de estos casos, frecuentemente combinada con otros tipos de maltrato.
En Veracruz, se estima que entre el 17% y el 20% de los adultos mayores sufren algún tipo de maltrato, destacando la violencia psicológica y emocional. A nivel nacional, la violencia física alcanza un 27% de los reportes.
Las mujeres mayores representan el 71% de las denuncias de violencia y concentran el 83% de las solicitudes de atención psicológica. Además, la extorsión y el fraude, tanto digital como telefónico, han aumentado, afectando al 77% de este grupo.
La OMS advierte que 1 de cada 6 personas mayores de 60 años sufre algún tipo de abuso al año a nivel global. Este panorama resalta la necesidad de que la sociedad y los legisladores trabajen para erradicar estas violencias y rescatar los valores familiares.
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