Septiembre es conocido como el mes patrio en México, un término que evoca la lucha por la independencia. Sin embargo, la conmemoración del movimiento de independencia debería ir más allá de la simple celebración del inicio de la lucha en 1810. Deberíamos recordar la firma de los Tratados de Córdoba en agosto de 1821, que marcaron la expulsión definitiva de los españoles, así como el Acta de Independencia, firmada en septiembre del mismo año, que dio origen a una nueva nación.
El documento fue suscrito por 35 figuras prominentes, incluyendo a Agustín de Iturbide y miembros de la alta Iglesia, pero notablemente ausente de los últimos insurgentes como Vicente Guerrero. La pregunta que surge es: ¿qué independencia celebramos realmente? La historia muestra que unos españoles y criollos expulsaron a otros, pero continuaron reconociendo a la Corona española, lo que limitó el acceso al poder para los nuevos mexicanos.
La inestabilidad política y social que siguió a la independencia, marcada por varios conflictos y tres constituciones fallidas, obstaculizó el desarrollo de un Estado moderno. Aunque el régimen de Porfirio Díaz trajo estabilidad económica, también dejó un legado de autoritarismo.
La Revolución Mexicana no logró consolidar una identidad nacional, y los constantes cambios de poder y ambiciones políticas continuaron afectando la democracia. A pesar de los avances en el nacionalismo y la apertura democrática, la realidad es que muchos mexicanos aún no gozan de plena libertad e independencia. El sistema político actual ha reducido la democracia a una lucha por el poder, en lugar de centrarse en el bienestar común.
La alcaldesa de Cuauhtémoc, Alessandra Rojo de la Vega, en un evento reciente en el Ángel de la Independencia, instó a los mexicanos a asumir la responsabilidad de cuidar su libertad y construir el país que desean. “México no tiene dueños, le pertenece a su gente”, afirmó, subrayando que la libertad es un logro de quienes lucharon por un futuro mejor.
Rojo de la Vega también enfatizó la importancia de la participación ciudadana y el reconocimiento de la pluralidad en el país, invitando a todos a contribuir al cambio desde su entorno.
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