La Selección Mexicana Femenil Sub-23 se coronó campeona el 6 de agosto en Santo Domingo, República Dominicana, tras vencer a Colombia 4-2 en penales, luego de un empate 1-1 en el tiempo reglamentario y tiempos extra. Este triunfo marca el cuarto título consecutivo de México en los Juegos Centroamericanos y del Caribe.
El partido, que se perfilaba como un duelo equilibrado, mantuvo el marcador 0-0 durante los primeros 90 minutos. En la prórroga, el drama aumentó cuando Ingrid Guerra anotó para Colombia en el minuto 118, poniendo a las mexicanas contra las cuerdas. Sin embargo, en un giro inesperado, Ana Mendoza empató el encuentro en el minuto 124 con un tiro libre que sorprendió a la portera colombiana Jimena Ospina.
La tanda de penales fue decisiva. México mostró una gran precisión al convertir todos sus disparos: Nicole Pérez, Natalia Colin, Valerie Vargas y Allison Veloz sellaron la victoria. Por su parte, Colombia solo logró marcar en dos ocasiones, con fallos de Ingrid Guerra y Kelly Ibargüen, lo que llevó a un marcador final de 4-2 en penales.
Este campeonato no solo resalta la fortaleza del futbol femenil mexicano, sino también el crecimiento de nuevas generaciones de futbolistas. La ruta hacia el oro no fue sencilla; el equipo comenzó con un empate ante Puerto Rico y luego venció a Colombia en la fase de grupos antes de derrotar a El Salvador en semifinales.
La portera Celeste Espino fue clave en la final, destacando con una atajada crucial durante los penales. Este triunfo no solo representa un logro deportivo, sino también un paso significativo en el desarrollo del futbol femenil en México, que continúa construyendo su historia en el ámbito internacional.
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