La planificación familiar es un derecho fundamental que no debe estar influenciado por partidos políticos, ideologías o géneros. Decidir cuántos hijos tener y cuándo es una elección que debe estar al alcance de todos, sin obstáculos impuestos por el Estado.
Gilda Montaño Humphrey, ex presidenta del Consejo Estatal de Población, enfatiza que las políticas públicas deben traducirse en acciones concretas que beneficien a la población. Durante su gestión, se distribuyeron dos millones de cartillas de Planificación Familiar, un esfuerzo conjunto del sector salud y el apoyo del entonces subsecretario de Educación, Prof. Gómez Bravo Topete.
Montano destaca que la responsabilidad de la planificación familiar no debe recaer únicamente en las mujeres. La vasectomía es una opción que muchos hombres deben considerar, aunque aún persisten prejuicios que la rodean. La Secretaría de Salud ha aclarado que este procedimiento no afecta la función sexual ni la virilidad, sino que simplemente impide el paso de los espermatozoides.
La nueva Norma Oficial Mexicana de Planificación Familiar y Anticoncepción, publicada este año, establece que el Estado debe garantizar información y servicios de planificación familiar de calidad y gratuitos. Esto implica que nadie debería tener que rogar por un método anticonceptivo ni ser ridiculizado por preguntar sobre la vasectomía.
La planificación familiar no es una negación de la vida, sino una forma de mejorar las condiciones para recibirla. Permite a las parejas prepararse adecuadamente para la llegada de un hijo y a las mujeres continuar con sus estudios o empleos. Además, es una herramienta para combatir la pobreza, ya que una maternidad temprana o no deseada puede tener graves repercusiones sociales.
La ex presidenta recuerda que las cartillas entregadas no eran solo papel, sino un símbolo de libertad y posibilidad de elección. Con nuevas normas y mejores métodos, es crucial eliminar los obstáculos antiguos. La decisión sobre la vida reproductiva debe ser libre y responsable, sin interferencias del Estado, la pareja, la familia, los prejuicios o la Iglesia. La justicia y la construcción de un país más humano y libre dependen de ello.
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