El 16 de septiembre de 2026 se conmemorará el 216 aniversario del inicio de la Independencia de México, con la tradicional ceremonia del Grito de Independencia la noche anterior, encabezada por la gobernadora Rocío Nahle desde el balcón del Palacio de Gobierno en Xalapa. Este evento contará con la presencia de su gabinete y otros invitados especiales.
Los asistentes podrán observar los avances en la rehabilitación del Palacio de Gobierno, un proyecto que busca resaltar la importancia histórica del edificio y su potencial turístico. El 1 de septiembre, comenzarán las guardias de honor en el Monumento a Miguel Hidalgo y Costilla, donde se rendirá homenaje al Padre de la Patria con ofrendas florales y la entonación del Himno Nacional.
Estas ceremonias no solo son un recordatorio de la lucha por la independencia, sino que también ofrecen un espacio para reflexionar sobre temas políticos, sociales y económicos relevantes para Veracruz. La primera guardia será presidida por el secretario de Gobierno, Ricardo Ahued, y la gobernadora Nahle liderará el evento previo al desfile cívico del 16 de septiembre.
La celebración del Grito de Independencia, que se remonta a la llamada de Hidalgo en 1810, ha evolucionado con el tiempo. La formalización de esta ceremonia desde el Palacio de Gobierno, donde la gobernadora toca la campana, se estableció en 1896 durante el mandato de Porfirio Díaz.
Se espera que pronto se anuncie el programa cívico, musical y artístico que se llevará a cabo en la Plaza Lerdo, donde también se celebrará el Desfile Cívico-Militar en el centro de Xalapa.
La organización de este evento es un desafío logístico que requiere atención meticulosa, dado que miles de personas participan en la ceremonia. La preparación del protocolo y la seguridad son fundamentales para garantizar que todo transcurra sin contratiempos, especialmente con la mirada del público sobre el evento.
Finalmente, la gobernadora Rocío Nahle se encuentra afinando su discurso para la noche del Grito, un momento que seguramente reflejará su estilo personal y la emoción del evento, en un año marcado por el proceso electoral intermedio.
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