Las intensas lluvias que azotaron Veracruz durante el fin de semana generaron alertas en el norte y el sur del estado, afectando a al menos 45 municipios. Este fenómeno meteorológico es consecuencia del segundo frente frío de la temporada, que ha provocado escurrimientos y un aumento en el nivel de los ríos.
A pesar de la situación crítica, se destacó la rápida respuesta de las autoridades. Varios municipios activaron albergues y llevaron a cabo desalojos preventivos, además de realizar recorridos para atender la caída de árboles y postes. El gobierno estatal decidió suspender las clases en el sur para proteger a estudiantes, maestros y padres de familia, mientras se trabaja en la recuperación de viviendas en localidades como Álamo y Papantla, que han sido severamente afectadas.
La Secretaría de Marina también se hizo presente en la región, apoyando en los desalojos y otras acciones en áreas vulnerables. Las fuertes rachas de viento causaron daños en la infraestructura eléctrica, lo que llevó a la Comisión Federal de Electricidad (CFE) a implementar trabajos para restablecer el suministro de energía.
La Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes (SICT) reportó daños en caminos y deslaves en Ilamatlán, Zontecomatlán y Huayacocotla, donde se están realizando esfuerzos para restablecer el paso. La Comisión Nacional del Agua (Conagua) ha estado emitiendo avisos meteorológicos para salvaguardar vidas en la región.
Año con año, las lluvias parecen intensificarse y prolongarse, lo que representa un reto significativo para las autoridades, especialmente a nivel municipal. Sin embargo, de los 212 municipios en Veracruz, solo 46 cuentan con Atlas Municipales de Riesgo, lo que equivale a un 21 por ciento. Álamo, que ha sufrido daños con este frente frío, no actualizó su Atlas, utilizando el de 2011, mientras que Papantla carece de uno.
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