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El misterio de Jirón de niebla y su legado

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El misterio de Jirón de niebla y su legado

La película Jirón de niebla, del reconocido director mexicano Carlos Enrique Taboada, se encuentra rodeada de un aura de misterio que ha perdurado durante décadas. Estrenada en 1989, esta obra nunca llegó a proyectarse comercialmente, siendo considerada durante mucho tiempo como una película perdida. La filmación tuvo lugar en la exhacienda de San Andrés Teticpan, en el Estado de México, y su destino se complicó tras la intervención de autoridades federales, que aseguraron la hacienda donde se guardaban los negativos en un contexto político tenso.

El documental Jirón, dirigido por Christian Cueva en 2023, ha recuperado testimonios de quienes trabajaron en el proyecto y ha investigado el paradero del material original. Aunque no hay evidencia oficial de censura, la obra de Taboada se vio atrapada en un entramado donde la política y la cultura se entrelazaron, lo que ha llevado a especulaciones sobre su prohibición.

La obra de Taboada, conocido por su maestría en el terror psicológico, se caracteriza por crear atmósferas inquietantes sin necesidad de monstruos. Sus películas anteriores, como Hasta el viento tiene miedo y El libro de piedra, establecieron un estándar en el género. Jirón de niebla, por su parte, se convirtió en un fantasma, un eco de lo que pudo haber sido.

Años más tarde, el director Julio César Estrada, con la autorización de la familia Taboada, retomó el argumento de Jirón de niebla y estrenó su propia versión en 2016. Esta nueva interpretación no pretendió reemplazar la obra original, sino ofrecer una nueva perspectiva sobre el mismo concepto creativo.

La historia de Jirón de niebla plantea una reflexión sobre la censura en todas sus formas. La censura ejercida desde el poder es preocupante, pero también lo es la autocensura que se manifiesta cuando los creadores optan por no expresar sus ideas por miedo a la crítica. La pérdida de obras por la autocensura es aún más grave, ya que estas nunca llegan a existir.

El silencio, en este caso, cuenta historias y nos recuerda la importancia de seguir cuestionando y desafiando las narrativas impuestas.

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