Un grupo de comensales disfrutó de un abundante desayuno en el emblemático Café La Parroquia de Veracruz, donde la cocina veracruzana brilló con platillos tradicionales. Tortillas fritas, picadas de diversos colores, cecina, longaniza, huevos tirados, café lechero y pan dulce fueron parte de la experiencia gastronómica que dejó a los asistentes satisfechos pero con la digestión en plena labor.
Durante la comida, un comensal conocido como el Gurú compartió una broma que resonó entre los presentes: “Ve, querido Salta, por qué los jarochos tienen fama de flojos. Después de este opíparo desayuno, que es el habitual en estas tierras, ¡quieren que vayamos a trabajar!”. La risa fue generalizada y el Gurú continuó explicando cómo el cuerpo se dedica a procesar la abundante comida consumida.
“Después de este fiestón de sabor, el organismo está dedicado de tiempo exclusivo a procesar, aprovechar y convertir en lo debido el alimento con el que retacamos nuestro sistema digestivo”, comentó, señalando que el estómago y los intestinos trabajan arduamente, apoyados por el hígado, el páncreas y la vesícula biliar.
Uno de los comensales destacó que la comida local contribuye a tener un organismo fuerte, mencionando que es rica en pescado. El Gurú, con humor, reconoció que los veracruzanos desayunan de manera lógica, permitiendo que su cuerpo queme las calorías a lo largo del día. Sin embargo, advirtió que el problema radica en que muchos continúan comiendo en exceso durante el almuerzo y la cena, lo que contribuye a problemas de obesidad.
Un personaje de la mesa, con picardía, defendió su dieta al afirmar que ya había pasado media hora de abstinencia. Para cerrar la conversación, el Gurú bromeó sobre la comida, asegurando que el mesero le había garantizado que todo lo consumido era “light”.
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