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Crisis de violencia y cambio de gobierno en Sinaloa

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Crisis de violencia y cambio de gobierno en Sinaloa

La violencia en Sinaloa ha alcanzado niveles alarmantes, con un aumento significativo en las desapariciones y homicidios. Según datos de la Comisión Nacional de Búsqueda, las personas desaparecidas pasaron de 270 en 2022 a 951 en 2025, lo que representa un incremento del 252 por ciento. Desde el inicio de la administración de Rubén Rocha Moya en noviembre de 2021 hasta su primera licencia en mayo de 2023, se registraron 5 mil 26 desapariciones, de las cuales 2 mil 553 continúan sin ser localizadas y 413 fueron halladas muertas.

Los homicidios dolosos también han aumentado drásticamente, pasando de 478 en 2022 a mil 656 en 2025, más del triple. La extorsión, por su parte, incrementó de 64 a 105 víctimas en el mismo periodo. Este contexto de violencia se ha intensificado por la guerra entre facciones del Cártel de Sinaloa, que ha dejado miles de asesinatos y desapariciones desde septiembre de 2024.

La situación ha llevado a la pérdida de decenas de miles de empleos formales, el cierre de negocios y la modificación de horarios en escuelas y comercios debido al miedo de la población. La salida de Rocha Moya del gobierno se produjo en medio de acusaciones en Estados Unidos sobre supuestos vínculos con Los Chapitos y la facilitación del narcotráfico a cambio de sobornos.

Graciela Domínguez Nava asume ahora la gobernatura, pero su llegada no representa un cambio radical, ya que fue secretaria de Educación bajo la administración de Rocha. La pregunta que persiste es cuánto puede cambiar un gobierno cuando su nuevo líder ha sido parte del mismo durante la crisis actual.

Enrique Inzunza, otro político señalado por las autoridades estadounidenses, también ha mantenido su influencia, regresando al Senado tras más de cien días de ausencia. A pesar de las presiones para que solicite licencia y enfrente las investigaciones, ha optado por continuar como senador independiente.

Morena, el partido en el poder, ha intentado distanciarse de figuras incómodas, pero esto no se traduce en justicia. La impunidad ha sido un problema persistente en Sinaloa, y aunque Morena llegó al poder prometiendo un cambio, la situación parece haber empeorado.

Las familias sinaloenses siguen viviendo con miedo, y el cambio de liderazgo no garantiza la recuperación de su tranquilidad. Domínguez hereda un estado lastimado y una sociedad que desconfía de quienes han gobernado durante años. La verdadera transformación solo llegará cuando el poder asuma la rendición de cuentas y sirva al pueblo sin distinciones.

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