Recientes tensiones dentro de Morena han comenzado a hacerse evidentes, a medida que se aproxima el Proceso Electoral Federal 2026-2027. Las diferentes corrientes del partido en el poder están en abierta confrontación para posicionar a sus candidatos de cara a las elecciones intermedias, un fenómeno que no solo se limita a Veracruz.
Las pugnas internas, que parecen intensificarse, se producen en un contexto donde el país se prepara para elegir a su primera presidenta, Claudia Sheinbaum, además de 17 gobernadores, congresos locales y alcaldías. Esto ha generado un ambiente electoral tenso, donde las disputas dentro de la organización parecen tener prioridad sobre las diferencias con otros partidos políticos.
La estructura de Morena enfrenta una lucha por el control, donde se anticipan cambios y enroques políticos en varios sectores. Las designaciones de coordinadores distritales y regionales, figuras clave para la promoción dentro del partido, podrían surgir tras la reciente gira de Sheinbaum y los acuerdos con la gobernadora Rocío Nahle.
Además, algunos delegados del Gobierno de la República están buscando posicionarse para obtener curules federales o locales, lo que añade más presión a las dinámicas internas. La elección intermedia es vista como un paso crucial hacia el 2030.
Por otro lado, la propuesta de erradicar el nepotismo ha generado fricciones significativas entre los grupos dentro de Morena. Este movimiento ha suscitado tensiones en Veracruz, donde los aspirantes buscan liderar encuestas y desafiar a las cúpulas del poder.
Sin un enfoque en la unidad, las disputas internas podrían afectar las relaciones con aliados como el PT y el PVEM. La disciplina interna se vuelve esencial para evitar desgastes que agraven las diferencias.
La reciente visita de la presidenta Sheinbaum a Veracruz ha fortalecido acuerdos políticos, y se espera que en los próximos meses se reflejen los resultados de estas negociaciones.
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