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Violencia en Ostuacán tras feminicidios de Ariana y Miriam

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Violencia en Ostuacán tras feminicidios de Ariana y Miriam

La indignación por el asesinato de Ariana Scarlet Velázquez Cruz, de 12 años, y su abuela Miriam Cruz Alpuche, de 52, desató una ola de violencia en Ostuacán, Chiapas. Habitantes del lugar irrumpieron en la comandancia municipal y sacaron a la fuerza a dos hombres detenidos por su presunta implicación en el doble feminicidio. Uno de ellos murió a causa de los golpes propinados por la multitud, mientras que el otro fue rescatado gravemente herido por las autoridades.

Los acontecimientos tuvieron lugar el 24 de octubre, tras conocerse las detenciones de los sospechosos, un caso que ha conmocionado a la comunidad por la brutalidad ejercida contra las víctimas y las circunstancias de su desaparición. La reacción de los habitantes superó la capacidad de respuesta de los policías que custodiaban a los detenidos, quienes fueron agredidos por la multitud.

Los informes preliminares indican que uno de los hombres falleció debido a las lesiones, mientras que el otro fue nuevamente puesto bajo custodia policial. Los disturbios también causaron daños en instalaciones municipales, incluyendo incendios en parte del edificio de la presidencia municipal, reflejando la magnitud del descontento social ante los feminicidios.

La tragedia comenzó días antes, cuando Miriam y Ariana desaparecieron al salir de su hogar hacia una zona rural para realizar actividades agrícolas. Sus familiares y vecinos se movilizaron en su búsqueda, mientras las autoridades iniciaron las labores pertinentes. Miriam fue hallada sin vida el 21 de octubre, y el cuerpo de Ariana fue encontrado dos días después.

Ambas víctimas presentaban signos de violencia extrema. Según el fiscal general de Chiapas, Jorge Luis Llaven Abarca, la causa de muerte de Miriam fue una hemorragia aguda por lesiones en el cuello, mientras que Ariana sufrió agresión sexual y murió por asfixia mecánica, además de presentar traumatismo craneoencefálico severo.

La brutalidad de los crímenes intensificó la demanda de justicia por parte de la comunidad. El gobernador de Chiapas, Eduardo Ramírez Aguilar, había informado sobre las detenciones y pidió a la población mantener la calma y permitir que las autoridades actuaran conforme a la ley. Sin embargo, su llamado no logró contener la violencia.

La justicia para Ariana y Miriam exige que la Fiscalía esclarezca los asesinatos y determine la responsabilidad de cada implicado. También es crucial que se investigue cómo los detenidos pudieron ser expuestos a un linchamiento mientras estaban bajo custodia. La tragedia ha dejado a una familia sin dos de sus miembros y ha planteado un desafío para las autoridades en su búsqueda de justicia y verdad.

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