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Vacío institucional en escuelas militarizadas de México

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Vacío institucional en escuelas militarizadas de México

Dafne Zapata, una joven de 13 años, perdió la vida en una escuela militarizada, un tipo de institución que ha ganado popularidad entre padres que buscan alternativas al sistema educativo tradicional. Aunque algunas de estas escuelas cuentan con reconocimiento oficial por parte de la Secretaría de Educación Pública, la Secretaría de la Defensa Nacional ha aclarado que no las autoriza ni supervisa, lo que deja sus métodos disciplinarios sin control especializado.

El caso de Dafne no es aislado. Otros jóvenes, como Erick Terán en la Ciudad de México y Zamir Pinto en el Estado de México, también han fallecido en circunstancias similares. La muerte de Dafne ha reavivado el debate sobre las prácticas dentro de estas instituciones y la falta de vigilancia sobre el bienestar de los estudiantes.

Familiares y estudiantes han reportado un patrón alarmante: aislamiento familiar, ejercicios físicos extremos, castigos y humillaciones que se asemejan más a la violencia que a la disciplina. La confusión entre ambas puede vulnerar derechos y poner en peligro la vida de quienes deberían estar en un entorno seguro.

A pesar de la percepción de que estas escuelas operan bajo estándares militares, la realidad es que la Defensa no tiene la autoridad para supervisarlas. La acreditación académica no garantiza la supervisión de los métodos de convivencia y disciplina que se aplican fuera del aula. Este vacío ha permitido que algunas instituciones mantengan una imagen de rigor sin un control efectivo sobre sus operaciones.

La madre de Dafne recibió alertas sobre el estado de su hija, incluyendo un video que mostraba lesiones. Según la institución, Dafne había desfallecido en las regaderas, pero la autopsia reveló que murió por ahogamiento. Este patrón se repite en otros casos, donde las familias siguen buscando justicia. Exalumnos también han denunciado abusos que atentan contra los derechos humanos.

La discusión sobre estas escuelas no puede limitarse a un debate de opiniones. Es fundamental que cualquier proceso educativo incluya valores como la disciplina y el respeto, pero no a expensas de la dignidad y los derechos de los estudiantes. El caso de Dafne debe llevar a una revisión exhaustiva de estas instituciones, que requieren mecanismos permanentes de supervisión más allá de sus programas académicos.

La presidenta Claudia Sheinbaum ha solicitado la revisión de estas escuelas en Tamaulipas, pero es necesario que se extienda a otras entidades donde operan. Las prácticas físicas que ofrecen pueden ser atractivas para los jóvenes, pero deben estar sujetas a estándares que garanticen su salud y bienestar.

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