El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, reveló el 14 de septiembre que Rusia y Ucrania han acordado cesar los ataques a instalaciones de infraestructura energética. Esta iniciativa busca reducir la violencia entre ambos países, aunque Kiev subrayó que cualquier compromiso dependerá del cumplimiento verificable por parte de Moscú.
Trump hizo el anuncio a través de su red social Truth Social, tras presionar al gobierno de Volodímir Zelenski para que suspendiera los ataques a refinerías y otras instalaciones energéticas en Rusia. Según el mandatario estadounidense, Ucrania se comprometió a dejar de atacar objetivos energéticos rusos, mientras que Rusia haría lo mismo con la infraestructura energética ucraniana. Sin embargo, no se ha publicado ningún documento que detalle este acuerdo ni se han establecido mecanismos de supervisión.
La respuesta de Kiev fue cautelosa. Zelenski expresó su disposición a apoyar una pausa en los ataques, pero enfatizó que Ucrania necesita garantías de que Rusia actuará de manera similar. El presidente ucraniano destacó que cualquier acuerdo debe ser confiable y tener una duración suficiente para impactar en la población civil, reflejando la desconfianza acumulada tras años de ataques a instalaciones críticas en su país.
Este anuncio se produce en un momento en que los ataques a la infraestructura energética son un foco de atención en el conflicto. Ucrania ha intensificado sus ataques con drones contra refinerías rusas, mientras que Rusia continúa atacando la infraestructura crítica en Ucrania, lo que ha afectado el suministro de combustibles en Rusia y ha contribuido al aumento de precios internacionales del diésel.
Es importante señalar que este acuerdo no equivale a un alto al fuego general, ya que se limita al sector energético y no implica la cesación de operaciones militares en otras áreas del conflicto. La situación recuerda intentos previos de establecer pausas en ataques a infraestructura energética, como el acuerdo de enero de 2026, que resultó efímero y no detuvo las hostilidades.
La propuesta de Trump llega en un momento en que su administración busca facilitar negociaciones entre Moscú y Kiev para poner fin a la guerra. Sin embargo, los esfuerzos han enfrentado obstáculos relacionados con las exigencias de ambas partes, el control territorial y las garantías de seguridad. El futuro del acuerdo dependerá de la reciprocidad entre ambos gobiernos y de la capacidad de verificar que las instalaciones energéticas no sean utilizadas como objetivos militares.
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