Las ciudades tienen voz. Sus calles narran historias y sus edificaciones reflejan a quienes las dirigen. En el malecón de Veracruz, se pueden observar dos monumentos que representan dos aspectos del poder: uno olvidado por la burocracia y otro resguardado por la impunidad. Recientemente, alguien ha decidido prestar atención a esta situación.
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