Un fuerte terremoto de magnitud 7.4 sacudió el occidente de Colombia el lunes 10 de agosto, causando la muerte de 111 personas y dejando 87 heridos, según el último informe del presidente Abelardo de la Espriella, emitido a las 13:30 horas. Las operaciones de búsqueda y rescate continúan en edificios colapsados en diversas áreas del país.
El sismo, que ocurrió a las 7:34 de la mañana, tuvo su epicentro cerca de San José del Palmar, en el departamento de Chocó. Este fenómeno fue sentido en amplias regiones de Colombia, así como en Ecuador y Panamá. El Servicio Geológico Colombiano reporta al menos 21 réplicas posteriores al evento principal, lo que ha llevado a las autoridades a mantener vigilancia ante posibles nuevos deslizamientos y daños estructurales.
Los equipos de emergencia han comenzado a evaluar los daños, revelando que aproximadamente 1,600 edificaciones sufrieron algún tipo de afectación, y 61 estructuras se derrumbaron completamente. Las consecuencias del sismo se extienden a viviendas, carreteras, escuelas, centros de salud y aeropuertos.
Las ciudades más impactadas incluyen Cali, Pereira, Manizales y Quibdó. En Pereira, se reportan numerosas víctimas y daños significativos en edificios. En Cali, varios inmuebles también colapsaron, mientras que en Manizales se registraron afectaciones en instalaciones públicas.
Los esfuerzos de rescate son complicados por la combinación de daños en la infraestructura y el difícil acceso a algunas áreas. Las autoridades informan que 18 carreteras y siete aeropuertos han sufrido daños, con seis terminales suspendiendo vuelos comerciales mientras se evalúan las condiciones de las instalaciones.
El sistema de salud también se ha visto afectado, con al menos 18 centros médicos dañados y hospitales recibiendo a heridos. En el ámbito educativo, 52 escuelas y 17 centros comunitarios presentan daños. En términos de vivienda, 1,575 casas han sido afectadas y 37 destruidas.
El presidente De la Espriella ha declarado el estado de emergencia y movilizado recursos gubernamentales para atender la crisis. Esta medida busca facilitar la asistencia a las familias afectadas y mejorar las operaciones de rescate y atención médica.
El terremoto es considerado uno de los más severos en Colombia en décadas, y las autoridades han instado a la población a mantenerse alejada de los edificios dañados y seguir las indicaciones de los organismos de socorro. El balance de víctimas y daños podría incrementarse a medida que continúan las labores de búsqueda y evaluación.
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