El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, afirmó el 10 de septiembre que su país no llevará a cabo acciones militares contra el narcotráfico en América Latina sin la solicitud de los gobiernos aliados. Esta declaración se produjo en Lima, Perú, durante su encuentro con la presidenta Keiko Fujimori, en el marco de una gira por Sudamérica que incluyó Colombia y Ecuador.
Rubio destacó que, aunque Estados Unidos tiene la capacidad de actuar unilateralmente, su prioridad es coordinarse con los países de la región. “No vamos a hacer nada que nuestros socios no nos pidan”, aseguró, enfatizando que Washington no pretende hacer menos de lo que sus aliados soliciten.
Esta aclaración es relevante tras meses en los que el gobierno de Donald Trump ha utilizado la fuerza militar contra embarcaciones vinculadas al narcotráfico. Desde septiembre de 2025, las fuerzas estadounidenses han realizado 69 ataques, resultando en al menos 230 muertes, según Associated Press.
Un día antes, en Ecuador, Rubio había explicado que la estrategia estadounidense se está orientando hacia operaciones coordinadas con gobiernos aliados, respetando las leyes locales, especialmente en aguas territoriales. Sin embargo, dejó claro que la opción de recurrir a la fuerza militar sigue vigente y que cada operación será evaluada individualmente.
Las primeras acciones estadounidenses se llevaron a cabo principalmente en aguas internacionales de manera unilateral. Ahora, la administración Trump busca establecer acuerdos que permitan realizar operaciones en colaboración con gobiernos latinoamericanos, siendo Ecuador un socio clave en esta estrategia.
La reciente consolidación del Escudo de las Américas, iniciativa de la administración Trump para coordinar esfuerzos contra el crimen organizado, fue anunciada durante la visita de Rubio. Perú se unió a esta alianza, que también incluye a Colombia y Ecuador, para sincronizar esfuerzos de inteligencia y seguridad.
Perú es un socio estratégico por su papel en la producción de coca, siendo uno de los principales productores de cocaína a nivel mundial. Las cifras de extorsión en el país han aumentado dramáticamente, pasando de 2,421 casos en 2019 a 26,734 en 2025, lo que ha llevado al gobierno de Fujimori a decretar un estado de emergencia en Lima y Callao debido al incremento de la criminalidad.
La gira de Rubio también se enmarca en una disputa geopolítica más amplia, donde la administración Trump busca reforzar la presencia estadounidense en la región ante el crecimiento de la influencia de China. La embajada china en Perú respondió al viaje de Rubio, afirmando que el hemisferio occidental no es el “patio trasero” de ninguna potencia.
En cuanto a México, que no forma parte del Escudo de las Américas, Rubio reconoció que el país enfrenta un grave desafío por el poder de los grupos criminales. Aunque el gobierno mexicano ha intensificado sus acciones contra el narcotráfico, desde la perspectiva estadounidense, los esfuerzos aún son insuficientes. Rubio reiteró que la intención de Washington es colaborar con las autoridades mexicanas, evitando acciones unilaterales.
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