Rubén Rocha Moya, ex gobernador de Sinaloa, ha solicitado al Congreso estatal una nueva licencia para separarse del cargo. Esta decisión llega tras su reciente reinstalación, impulsada por el presidente Andrés Manuel López Obrador y el apoyo de Morena. Sin embargo, la situación ha cambiado drásticamente en el Palacio Nacional, donde se manejan otros datos sobre su desempeño.
Apenas 34 horas después de haber reaparecido con un discurso triunfalista, proclamando su inocencia frente a los cargos en su contra, Rocha Moya se ha convertido en una carga política para su partido. La falta de consulta con la dirigencia de Morena sobre su regreso a Sinaloa ha sido calificada como una “decisión personal”, lo que ha llevado a los gobernadores de Morena a distanciarse de él y repudiar su actuación.
La semana se centrará en gestionar la crisis que enfrenta Rocha Moya, así como en la defensa política de Andy López Beltrán y la coordinación legislativa de cara a septiembre. Además, se comenzará a preparar el terreno para las elecciones de 2027, todo bajo un discurso que enfatiza la defensa de la soberanía nacional.
Por otro lado, el retiro de la visa estadounidense del hijo de López Obrador ha generado un fuerte impacto. Morena ha cerrado filas en torno a este tema, acusando a la oposición de buscar apoyo extranjero para desestabilizar al gobierno. Una encuesta reciente revela que el 56.4% de la población considera que este caso afecta negativamente la imagen del partido, lo que ha llevado a mantener el discurso de que “la 4T está bajo ataque”.
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