Las labores de búsqueda y recuperación de personas continúan tras la devastadora riada en la frontera entre Nepal y el Tíbet. Este domingo, el balance de víctimas asciende a 804 fallecidos y más de 3 mil desaparecidos, según los reportes más recientes. De las víctimas, 788 son de Nepal y 16 del lado tibetano.
La emergencia se desató el miércoles 26 de agosto, cuando una súbita crecida del río Bhote Koshi provocó inundaciones y deslizamientos de tierra. La fuerza del agua arrastró viviendas, carreteras y vehículos, afectando principalmente al distrito de Rasuwa en Nepal y al área de Gyirong en el Tíbet.
Los equipos de rescate enfrentan condiciones adversas, ya que muchos cuerpos han sido arrastrados río abajo. Se han encontrado cadáveres en varios puntos del sistema fluvial, que son trasladados a instalaciones médicas para su identificación. La tarea de identificar a las víctimas es crucial; los forenses están tomando fotografías y muestras de ADN para facilitar este proceso.
La magnitud del desastre ha sobrepasado la capacidad de algunas morgues, lo que ha llevado a realizar entierros temporales en Chitwan, donde los cuerpos sin identificar son documentados y preservados para futuras comparaciones genéticas. Las autoridades aseguran que estos entierros son provisionales, permitiendo que las familias puedan recuperar los restos una vez que se establezca su identidad.
Las búsquedas también se centran en instalaciones subterráneas de proyectos hidroeléctricos, donde se teme que cientos de trabajadores estén atrapados. Se estima que alrededor de 900 personas en estas instalaciones tienen un estado incierto.
Aproximadamente 19 mil 800 elementos del Ejército y la Policía de Nepal participan en las operaciones de emergencia, utilizando helicópteros para rescatar a personas en áreas de difícil acceso. La situación ha afectado también a ciudadanos extranjeros que se encontraban en la región, incluidos turistas y trabajadores de proyectos.
En el lado chino, se han desplegado equipos de rescate para atender las áreas afectadas y restablecer las comunicaciones. La emergencia ha generado preocupación por posibles nuevos desbordamientos, ya que la acumulación de agua y escombros ha creado barreras naturales en algunos cauces.
La cooperación internacional ha sido vital, con equipos de India y China colaborando en las labores de rescate y recuperación. La situación sigue evolucionando, y las autoridades mantienen abiertas las operaciones de búsqueda a pesar de las dificultades de acceso.
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