Un terremoto de magnitud 7,4 ocurrido el 10 de agosto en el oeste de Colombia ha dejado un saldo devastador de 224 muertos, 195 desaparecidos y 2,595 heridos, según la Oficina de la ONU para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA). El sismo ha impactado a 357 municipios en 13 departamentos, causando daños significativos en viviendas, escuelas y hospitales.
Las necesidades más urgentes en las áreas afectadas incluyen alojamiento, atención médica, seguridad alimentaria, educación y protección. La ONU, junto con las autoridades locales, está trabajando para complementar la respuesta humanitaria. UNICEF ha comenzado a distribuir suministros de agua, saneamiento e higiene para 25,000 personas en Chocó y Buenaventura.
El terremoto ha provocado interrupciones en servicios esenciales como electricidad y agua potable. En Chocó, epicentro del sismo, las dificultades de conexión están limitando la evaluación precisa de las necesidades en los municipios afectados. La OCHA informa que se han registrado 1,136 viviendas destruidas y 8,385 dañadas, así como 48 edificios colapsados.
Las autoridades colombianas han activado el Comité Nacional para el Manejo de Desastres y han establecido centros de coordinación en varias regiones, incluyendo Chocó y Valle del Cauca. En este último departamento, se han reportado 118 de las muertes registradas hasta ahora.
Equipos de búsqueda y rescate de diversas ciudades están desplegados en las áreas más afectadas. En Manizales, se han habilitado tres albergues temporales con capacidad para 250 personas, y en Pereira, se han establecido seis puntos de alojamiento. Sin embargo, OCHA advierte sobre la falta de información precisa sobre el número total de damnificados y las necesidades específicas de cada localidad.
UNICEF ha enfatizado la importancia de proporcionar espacios seguros y acceso a educación para los niños afectados. La organización está coordinando esfuerzos con el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar para asegurar la protección de los menores en las zonas impactadas. “Estamos preparados para ampliar nuestro apoyo y garantizar que los niños y sus familias reciban asistencia vital”, declaró UNICEF.
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