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Mujeres migrantes en Ceuta enfrentan violencia y precariedad

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Mujeres migrantes en Ceuta enfrentan violencia y precariedad

Las mujeres migrantes en Ceuta enfrentan graves riesgos de violencia y explotación, según alertan organizaciones sociales. Sara, de 37 años, ha estado viviendo en una tienda de campaña en la ciudad española durante dos meses, sin acceso a refugio y en espera de una solución a su situación migratoria. La mujer llegó a Ceuta durante la entrada masiva de migrantes del 30 y 31 de julio, con la esperanza de encontrar trabajo y enviar dinero a su madre enferma de cáncer. Sin embargo, se encuentra atrapada en condiciones precarias y sin poder avanzar hacia la península española.

“Tenía mucha esperanza de construir mi futuro en España. Yo pensaba que iba a encontrar trabajo pronto, pero llevo dos meses tirada en la calle, no puedo volver a Marruecos ni tampoco moverme de aquí. Me siento atrapada, amenazada y no sé qué hacer”, relató a EFE. Su situación es un reflejo de los obstáculos que enfrentan muchas mujeres migrantes que llegan a Ceuta buscando mejores condiciones de vida.

Afuera del Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI), que alberga a más de mil personas, alrededor de veinte mujeres y varios niños pequeños permanecen en condiciones difíciles, bajo lonas de plástico. Las lluvias han agravado su situación, y Sara mencionó que necesita ropa de abrigo y mantas, mientras intenta secar sus pocas pertenencias y lava su ropa en las duchas de la playa del Trampolín.

La asistencia alimentaria es insuficiente, ya que reciben comida de la Cruz Roja solo dos veces al día, lo que no siempre cubre sus necesidades. Otra mujer migrante, una boxeadora de Casablanca que pidió permanecer en el anonimato, llegó a Ceuta con la esperanza de continuar su carrera deportiva y reunirse con su hijo. Sin embargo, su estancia se ha prolongado, y ahora vive en un asentamiento improvisado.

“En Marruecos solo hay trabajo para la gente rica, pero en Europa hay ley”, comentó. Las condiciones de precariedad se ven acompañadas de riesgos de violencia sexual y explotación. Halima Ahmed, educadora de la organización Luna Blanca, advirtió sobre la vulnerabilidad particular que enfrentan las mujeres migrantes.

Ahmed relató el caso de una joven de 20 años que cruzó a nado hacia Ceuta mientras estaba embarazada, huyendo de un matrimonio forzado. La educadora también mencionó la posible presencia de redes de trata de personas en la ciudad, lo que aumenta la preocupación por la seguridad de estas mujeres.

La falta de plazas en los centros de acogida ha llevado a algunas personas migrantes a buscar alojamiento en portales de edificios, donde los costos oscilan entre 15 y 20 euros por noche. Sin embargo, estos espacios tampoco garantizan seguridad. Entre el 30 de julio y el 14 de septiembre, se registraron 37 denuncias por agresión sexual en Ceuta, 14 de ellas contra menores, lo que evidencia los riesgos que enfrentan las mujeres y niñas migrantes.

Dos meses después de la entrada masiva, las mujeres que siguen fuera de los centros de acogida continúan esperando una solución. Para Sara, regresar a Marruecos es peligroso debido a las amenazas de su esposo, y la permanencia en España no ha traído la seguridad que anhelaba.

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