Un nuevo ataque de Ucrania ha alcanzado la refinería de petróleo de Omsk, una de las más importantes de Rusia, ubicada a más de 2,500 kilómetros de la frontera ucraniana. Este golpe, confirmado por el Estado Mayor de las Fuerzas Armadas de Ucrania el 8 de octubre de 2026, forma parte de la estrategia de Kiev para debilitar la infraestructura que apoya las operaciones militares rusas.
La refinería, operada por Gazprom Neft, tiene una capacidad de procesamiento de más de 21 millones de toneladas de petróleo crudo al año y produce gasolina, diésel, combustible de aviación y lubricantes, entre otros derivados esenciales para la economía rusa. Según el mando militar ucraniano, la planta también suministra combustible a las fuerzas armadas de Rusia, lo que hace que su ataque sea crucial para interrumpir las cadenas logísticas de Moscú.
El ataque fue realizado con drones FP-1 de largo alcance, según informó la empresa ucraniana Fire Point. Este ataque provocó un incendio en el complejo, y las imágenes difundidas en redes sociales mostraron una columna de humo sobre la zona industrial de Omsk. El gobernador regional, Vitali Jotsenko, confirmó la incursión con drones, aunque no se especificaron los daños iniciales en la refinería.
Este no es el primer ataque a esta instalación en 2026; el 6 de julio, fuerzas ucranianas ya habían golpeado la refinería, causando daños en una unidad de destilación primaria. Después de ese ataque, la planta suspendió actividades para evaluar los daños y realizar reparaciones.
La campaña de Ucrania contra las instalaciones petroleras rusas busca reducir la capacidad de Moscú para producir y distribuir combustibles, afectando así los ingresos que sostienen su esfuerzo bélico. En los últimos meses, Kiev ha intensificado sus operaciones contra refinerías y depósitos, obligando a Rusia a reforzar sus defensas y reparar infraestructuras alejadas de las zonas de combate.
El alcance de estas operaciones también tiene implicaciones políticas y militares, demostrando que la profundidad territorial de Rusia no garantiza la seguridad de sus instalaciones estratégicas. Sin embargo, el impacto real de cada ataque depende de la magnitud de los daños y la capacidad de Rusia para compensar la producción perdida.
Por otro lado, el 24 de octubre, se reportaron nuevos incidentes con drones en Omsk, incluidos ataques a la planta petroquímica Omsky Kauchuk y un centro logístico, aunque no se confirmó que la refinería petrolera hubiera sido alcanzada nuevamente ese día. La refinería de Omsk se mantiene como un símbolo de la guerra energética entre Ucrania y Rusia.
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