De todo un poco

Magistrados y Magistradas de Circuito declinamos, de manera pública, a participar en las elecciones judiciales de 2025 y 2027.

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Magistrados y Magistradas de Circuito declinamos, de manera pública, a participar en las elecciones judiciales de 2025 y 2027.

Hace unos momentos terminó la rueda de prensa en la que varios Magistrados y Magistradas de Circuito declinamos, de manera pública, a participar en las elecciones judiciales de 2025 y 2027.

Les comparto las palabras que dije en el evento:

En los últimos días hemos atestiguado en nuestro país lo que antes solo veíamos en libros de texto, cuando estudiábamos las dictaduras en otros países. La mayoría de legisladores en el Congreso de la Unión, coludidos con las legislaturas estatales controladas por el partido oficial, por órdenes del Presidente de la República, decretaron la destrucción del Poder Judicial Federal, así como la destitución masiva de todas las juezas, jueces, magistrados, magistradas, ministros y ministras que lo integran.

Este acto autoritario, que conocemos como reforma judicial, estableció que la destitución de juezas y jueces de distrito, así como magistrados y magistradas de circuito, se llevara a cabo mediante un sorteo, por una tómbola. La Cámara de Senadores, en su papel de ejecutor de las órdenes presidenciales, llevó a cabo tal rifa.

Los Senadores no se atrevieron a señalar que estaban llevando a cabo la destitución de juezas y jueces, hombres y mujeres, padres y madres de familia que, a través de años de experiencia y subiendo por los escalones de la carrera judicial, han dado su vida a esta institución y al servicio público a favor de todos los ciudadanos. En su lugar, el Senado prefirió numerarnos y destituirnos. Los nones fuimos destituidos para 2025 y los pares en 2027.

La reforma judicial nos da la oportunidad, a los juzgadores y juzgadoras despedidos, a presentarnos directamente a las elecciones judiciales, sin tener que pasar por el escrutinio del partido en el poder y de que nuestro destino de defina, otra vez, en una nueva tómbola.

Cada uno de nosotros, los casi 1,700 juzgadores separados del cargo por el poder legislativo, debemos valorar la decisión de declinar participar en la elección judicial o ajustarnos a las nuevas reglas del juego y contender por la permanecer en el órgano jurisdiccional de nuestra adscripción. Es una decisión personalísima y, como tal, debe de ser respetada, cualquiera que sea.

A los que hemos decidido declinar se nos ha reprochado el “rendirnos sin pelar” o ceder nuestro lugar a un “juez del bienestar” sin intentar “pelear dentro del sistema”, son críticas comprensibles, pero que ya hemos valorado en nuestro interior.

Esta decisión no solo afecta a nuestra carrera de juzgadores y juzgadoras federales, sino también nuestro entorno familiar. Nuestras vidas cambiarán drásticamente. Seguiremos luchando por los derechos humanos de la sociedad, pero desde otra trinchera.

No me queda más que agradecer a las muchas personas que durante mis 31 años de carrera judicial me han enseñado todo lo que sé. Todos aquellos que algunas vez fueron mis jefes. Además, a todos mis colaboradores que han trabajado conmigo. A los que me acompañan en la actualidad y a los que el tiempo nos separó. Y por último, a todas las personas que integran el Poder Judicial Federal, el último bastión de la democracia.

QqGracias.