La política se caracteriza por su memoria, y los ciudadanos saben diferenciar entre aquellos funcionarios que solo aparecen en eventos públicos y quienes mantienen un contacto constante con las comunidades que les brindaron su apoyo. Este fue el caso del diputado local Esteban Bautista Hernández, quien el pasado fin de semana se presentó en Tatahuicapan de Juárez, donde más de cinco mil personas asistieron a la Asamblea Informativa en Defensa de la Transformación y la Soberanía Nacional.
La masiva participación no puede ser atribuida únicamente a la capacidad de movilización de un partido político, sino que refleja un trabajo político constante y una relación construida a lo largo de los años. Esto contrasta con algunos miembros de la Cuarta Transformación en Veracruz, quienes parecen haber reemplazado el contacto directo con la ciudadanía por publicaciones en redes sociales y conferencias de prensa.
Durante el evento, la diputada Naomi Edith Gómez Santos, presidenta de la Mesa Directiva del Congreso del Estado, aportó un carácter institucional que reforzó el mensaje de unidad. Esteban Bautista hizo un llamado a defender la soberanía nacional y a continuar con el proyecto encabezado por la gobernadora Rocío Nahle García y la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo.
Sin embargo, más allá de los discursos, la imagen de miles de ciudadanos marchando ordenadamente por el bulevar principal de Tatahuicapan es un testimonio poderoso de la conexión entre el político y la comunidad. Esta situación resalta la diferencia entre hacer política y simplemente ocupar un cargo público.
El liderazgo no se decreta desde un escritorio; se construye en el territorio. La Cuarta Transformación llegó al poder gracias al trabajo en las calles, no a estrategias digitales. Algunos dirigentes han caído en el error de encerrarse en oficinas, rodeándose de colaboradores complacientes y apareciendo solo cuando les conviene.
Este enfoque puede resultar peligroso, ya que la soberbia ha llevado al fracaso a muchos gobiernos. Esteban Bautista parece entender que el respaldo ciudadano se gana con presencia y trabajo, no con discursos vacíos ni propaganda. La política siempre cobra factura, y cuando llegue el momento de pedir el voto, muchos podrán darse cuenta de que los “me gusta” en redes sociales no sustituyen el contacto genuino con la ciudadanía.
Información vía fuente original



