Cerca de 290 pacientes con infarto agudo al miocardio han sido atendidos en la Sala de Hemodinamia del Hospital General Regional de Orizaba (HGRO) del IMSS en los últimos dos años. Esta instalación se ha convertido en un centro clave para la atención de emergencias cardiovasculares en la región de Veracruz Sur.
El director del HGRO, Ramón Jacome Toss, destacó que la sala, recientemente construida y operativa, permite realizar procedimientos de cateterismo cardíaco como parte de la estrategia Código Infarto. Esta iniciativa busca reducir los tiempos de atención y mejorar las posibilidades de supervivencia de los pacientes.
Antes, los derechohabientes que sufrían un infarto eran trasladados a hospitales en el puerto de Veracruz. Ahora, con esta nueva infraestructura, los pacientes de la zona son canalizados directamente al HGRO para recibir atención especializada.
El médico Joel Carrera subrayó que cada minuto cuenta en caso de un infarto, instando a la población a reconocer los síntomas y acudir de inmediato a urgencias. Entre las señales de alerta se encuentran dolor o presión en el pecho, sudoración, sensación de muerte inminente, dolor que se irradia hacia el brazo izquierdo, vómito y una repentina necesidad de evacuar.
Al llegar a urgencias, se activa un protocolo para confirmar o descartar un infarto. Si se detecta un bloqueo arterial, se pueden administrar medicamentos para disolver el coágulo. Sin embargo, si hay disponibilidad de la sala de hemodinamia, el paciente es trasladado de inmediato para identificar la arteria obstruida y realizar un cateterismo.
Carrera explicó que se busca la arteria dañada y se coloca un stent, un pequeño tubo que abre la arteria y restablece el flujo sanguíneo, mejorando así el pronóstico del paciente. La Sala de Hemodinamia del HGRO es la única de su tipo en los hospitales de la zona Veracruz Sur del IMSS, concentrando a pacientes de los 11 hospitales de la región.
En los primeros ocho meses de 2026, se han atendido 134 pacientes, la mayoría con resultados favorables, lo que resalta la importancia de la inversión del Instituto Mexicano del Seguro Social en esta unidad especializada. Además, el hospital cuenta con un angiógrafo de tecnología moderna, esencial para visualizar arterias y realizar los procedimientos necesarios.
Aunque la mayoría de los pacientes atendidos tienen entre 50 y 80 años, los especialistas enfatizan que los síntomas de un infarto son una emergencia médica sin importar la edad. La operación de esta unidad representa un avance significativo en la atención de eventos cardiovasculares en la región, permitiendo procedimientos especializados en Orizaba y evitando traslados prolongados que podrían ser críticos para la vida.
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