Zarahí Chávez Morales, de 42 años, fue reportada como desaparecida el 3 de agosto en Cuitláhuac, Veracruz, después de abordar un taxi tras visitar un puesto de antojitos. Su familia perdió contacto con ella ese día, lo que desencadenó una búsqueda que culminó el 10 de agosto con el hallazgo de bolsas negras con restos humanos a un costado de la carretera federal Córdoba-Veracruz, entre Cuitláhuac y La Tinaja.
La identificación de los restos se realizó una semana después de su desaparición, confirmándose que pertenecían a Zarahí. Su ficha de búsqueda incluía un tatuaje con el nombre “Benito”, que fue clave para el proceso de identificación. La mujer tenía planes de viajar a Puebla antes de perderse su rastro.
El hallazgo de los restos ocurrió cerca del rancho Garma, lo que llevó a la movilización de la Policía Estatal, Policía Ministerial y Guardia Nacional para asegurar la escena y permitir el trabajo de los peritos. Los restos fueron enviados al Servicio Médico Forense para realizar las pruebas necesarias, que incluyeron análisis de ADN y revisión de características físicas.
A pesar de la identificación, las circunstancias de su muerte siguen sin esclarecerse. Las autoridades no han proporcionado información sobre el recorrido del taxi que tomó Zarahí ni sobre el conductor del vehículo. Hasta ahora, no se han reportado detenidos ni se ha ofrecido un avance detallado de la investigación por parte de la Fiscalía General del Estado de Veracruz.
La falta de información sobre los eventos que rodearon su desaparición y el hallazgo de sus restos ha dejado muchas preguntas sin respuesta. La investigación debe determinar no solo las circunstancias de su muerte, sino también si se trata de un feminicidio, lo que dependerá de los indicios que se recojan en la carpeta de investigación. La familia, que había mantenido la esperanza de encontrarla viva, ahora enfrenta la dura realidad de su pérdida.
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