Veracruz

El patriarcado en la política veracruzana

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El patriarcado en la política veracruzana

La política en Veracruz enfrenta un desafío significativo en la percepción del liderazgo femenino. Durante una reciente rueda de prensa en el palacio de gobierno, la comunicadora Elsbeth Lenz cuestionó a la gobernadora Rocío Nahle sobre la existencia de asesores políticos en su administración. La respuesta fue negativa, lo que desató una serie de comentarios que reflejan una creencia persistente: la idea de que una mujer en el poder debe contar con un hombre que la guíe.

A pesar de los avances en materia de equidad de género, persiste la noción de que las mujeres en posiciones de liderazgo necesitan el respaldo masculino para tomar decisiones. Esta percepción no solo proviene de hombres, sino que también es promovida por algunas mujeres, muchas de las cuales han sido testigos de un entorno político dominado por el machismo en Veracruz.

En el contexto de la campaña electoral de 2024, marcada por la violencia política de género, la victoria de Nahle fue recibida con entusiasmo por muchos, quienes creían que un hombre, como Pepe Peña, sería quien realmente llevaría las riendas del estado. A dos años y medio de su mandato, algunos ciudadanos aún piden asesores políticos para guiar a la gobernadora, a pesar de que la historia reciente ha demostrado que muchos de estos asesores no han logrado resultados positivos.

Ejemplos de gobernadores que han enfrentado crisis severas bajo la asesoría de expertos son numerosos. Desde un gobernador que huyó a Panamá hasta otro que, en un breve mandato, se vio envuelto en escándalos mientras los alcaldes luchaban por recursos. A pesar de estos antecedentes, hay quienes añoran el regreso de asesores de renombre como Tonicho Márquez y Ricardo Landa, cuyas contribuciones al estado son cuestionadas.

En otro giro de la política local, Américo Zúñiga, ahora respaldado por el Partido Verde Ecologista de México, busca una curul, mientras que Pepe Yunes parece haber perdido el rumbo en su relación con él. Así, la política en Veracruz continúa su curso, marcada por viejas creencias y nuevas aspiraciones.

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