Este 24 de agosto, Estados Unidos dio inicio a la Operación Economic Outcast, una nueva campaña destinada a ejercer presión financiera sobre Irán y las redes que, según el gobierno estadounidense, permiten al régimen de Teherán financiar actividades militares y realizar operaciones cibernéticas. La iniciativa fue ordenada por el presidente Donald Trump y busca interrumpir las conexiones financieras de Irán a nivel global.
El Departamento del Tesoro de EE.UU. anunció sanciones contra aproximadamente 60 individuos, empresas y embarcaciones vinculadas a actividades que Washington asocia con el gobierno iraní. Estas sanciones se centran en redes relacionadas con tecnología nuclear, misiles y la venta clandestina de petróleo. Además, se amplió el riesgo de sanciones secundarias para empresas extranjeras que mantengan operaciones con Irán.
La estrategia abarca cinco sectores: activos digitales, tecnología, oro, aviación y transporte marítimo. Esto implica que personas o entidades fuera de EE.UU. pueden enfrentar sanciones si participan en actividades que apoyen la economía iraní. El Tesoro también está en contacto con gobiernos de varios países para que interrumpan las actividades iraníes identificadas.
Uno de los objetivos clave es desmantelar la infraestructura que permite a Irán comercializar petróleo mediante lo que se conoce como “flota fantasma”, que incluye embarcaciones y operadores financieros que evaden sanciones. Estas redes operan en diversas regiones, como Emiratos Árabes Unidos, Hong Kong y Europa, y se sospecha que parte de los ingresos termina en organizaciones vinculadas a la Guardia Revolucionaria Islámica.
Las sanciones también apuntan a más de 20 personas y entidades que habrían facilitado la adquisición de tecnología sensible para programas nucleares y de misiles en Irán. En el ámbito cibernético, se identificó a miembros de un grupo vinculado al Ministerio de Inteligencia y Seguridad de Irán, responsables de ataques a redes estadounidenses.
La operación está coordinada con otras agencias del gobierno estadounidense, incluyendo el Departamento de Estado y el FBI. Se han impuesto sanciones adicionales a siete integrantes de la estructura de defensa iraní y entidades relacionadas con operaciones militares contra fuerzas estadounidenses y aliadas.
Finalmente, se emitieron nuevas orientaciones sobre los riesgos de sanciones para quienes operen en el estrecho de Ormuz, una ruta crucial para el comercio de petróleo. La Casa Blanca ha calificado esta campaña como una ofensiva económica significativa contra Irán, buscando cortar las vías financieras utilizadas por el régimen.
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