La imagen de la Cuarta Transformación (4T) enfrenta retos significativos debido a diversos eventos económicos, políticos y sociales. A pesar de las afirmaciones sobre cifras récord en inversión extranjera y generación de empleo, se omite que gran parte de este capital proviene de reinversiones y que el comercio informal, que no contribuye al pago de impuestos ni ofrece prestaciones, representa casi el 60% de la economía nacional.
En el ámbito de la salud, aunque se han inaugurado nuevas clínicas y hospitales, los servicios médicos continúan saturados y persiste el desabasto de medicamentos y materiales quirúrgicos. La construcción de nuevas instalaciones no es suficiente; se requiere una planificación a largo plazo que contemple infraestructura, recursos humanos y equipamiento médico. La pregunta que queda es si habrá financiamiento para ello.
La situación se complica con la falta de empleo, una inflación persistente que afecta el gasto familiar y un estancamiento económico que limita el crecimiento. La percepción de inseguridad, las agresiones a periodistas y la violencia política generan un ambiente de descontento. Sin embargo, la idiosincrasia mexicana parece permitir que se normalicen estas crisis, con una población que a menudo se muestra conformista ante el sufrimiento.
La crisis política en el partido en el poder y la inconformidad social se hacen evidentes, especialmente ante las acusaciones de la Casa Blanca sobre la colusión de funcionarios con el crimen organizado. A pesar de esto, las encuestas indican que el descontento no ha impactado de manera significativa en el establishment mexicano.
El experto en seguridad, Eduardo Vázquez Rossainz, advirtió sobre el riesgo de que en las elecciones de 2027, los jóvenes criminales puedan acceder a gobiernos municipales, lo que podría resultar en una oclocracia criminal. En su libro “Seguridad Nacional: enfoques para enfrentar riesgos”, enfatizó la importancia de las próximas elecciones para la democracia mexicana.
Vázquez Rossainz también destacó la necesidad de colaboración con Estados Unidos para abordar el crimen organizado, que trasciende fronteras y representa una amenaza al Estado de Derecho. La periodista Ana María Salazar, quien comentó el libro, sugirió que México debe replantear su enfoque de seguridad ante la creciente influencia internacional de las organizaciones criminales.
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