Un testimonio compartido por internos del Penal de La Toma, ubicado en Amatlán de los Reyes, revela serias irregularidades en el centro penitenciario. Los denunciantes exponen situaciones de hacinamiento, cobro de cuotas, abusos y complicidad entre las autoridades y grupos internos. Este mensaje fue enviado a un medio de comunicación con la esperanza de que se escuche su voz y se tomen medidas por parte de las autoridades.
A pesar de que la denuncia se solicitó publicar el 30 de julio, no fue posible debido a la ausencia de la autora en el país. Este día era crucial, ya que se había programado una requisa en el penal, la cual ya había sido anunciada por los internos. Se menciona que el director del penal tomó precauciones para ocultar celulares y sustancias ilegales antes de la inspección.
En una carta enviada para su difusión, los internos piden apoyo a las autoridades, señalando que en el penal se cometen injusticias por parte de internos que colaboran con la Dirección y con un cártel delictivo. Describen la existencia de cocinas, venta de aparatos como ventiladores y teléfonos, así como el tráfico de drogas y servicios de prostitución.
Los denunciantes también mencionan que los internos son amenazados para que permanezcan en silencio. Aseguran que los grupos delictivos operan con impunidad, y que la situación de hacinamiento es alarmante, con celdas que albergan de nueve a diez personas cuando su capacidad es de cinco.
Los testimonios indican que la dirección del penal se beneficia de la venta de celulares y otros artículos, además de cobrar por servicios como visitas íntimas, lo que genera un ambiente de extorsión y violencia. La denuncia concluye con un llamado urgente a las autoridades federales para que intervengan y pongan fin a estas prácticas que afectan gravemente a los internos.
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