La complejidad de definir quién es un periodista continúa generando debate. En una reflexión anterior, se abordó la dificultad de establecer criterios claros, lo que ha llevado a profundizar en el tema. Existen múltiples actores en el proceso informativo, entre ellos, quienes diseñan y producen publicidad para medios de comunicación. Esto plantea la pregunta de si estos profesionales deben ser considerados periodistas, una cuestión que muchas asociaciones de comunicadores ya han aceptado.
Otro aspecto relevante son los funcionarios de prensa, quienes a menudo difunden información sesgada y, en ocasiones, propagandística. Esta tendencia ha llevado a que algunas direcciones de comunicación social ignoren la ética, propagando falsedades sobre la gestión de sus superiores.
Es necesario establecer criterios que definan quiénes pueden ser considerados periodistas. Una propuesta surgió durante una rueda de prensa con la Gobernadora Rocío Nahle, quien sugirió que la Comisión Estatal de Atención y Protección de los Periodistas elabore un censo al respecto.
Ser periodista implica una práctica activa en la publicación de noticias u opiniones. Aquellos que no ejercen actualmente pierden su estatus profesional. Es común encontrar experiodistas que, a pesar de no estar en la actividad, buscan ser reconocidos como tales, especialmente cuando se trata de recibir beneficios.
Además, es crucial que quienes se identifiquen como periodistas tengan un dominio del idioma y un manejo adecuado de la gramática. El lenguaje es una herramienta esencial para los reporteros, comparable al azadón para los campesinos.
Finalmente, se sugiere que el gremio periodístico avance hacia la profesionalización, considerando la exigencia de un título universitario en áreas relacionadas con el periodismo. Esto podría ser un primer paso mientras se trabaja en la formación de profesionales capacitados para informar al público de manera efectiva. El tema, sin duda, tiene mucho más por explorar.
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