A un mes del devastador terremoto en el norte de Venezuela, las mujeres y niñas enfrentan una grave crisis humanitaria. La situación se caracteriza por la falta de acceso a servicios de salud sexual y reproductiva, el aumento del riesgo de violencia de género y la escasez de recursos para atender a los afectados.
El Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) advirtió que el desastre ha profundizado desigualdades existentes, dejando a miles de personas en refugios temporales donde las necesidades de protección y atención médica son urgentes. Paula Narváez, directora regional del UNFPA para América Latina y el Caribe, realizó un recorrido por La Guaira, la zona más afectada, y señaló que “las estadísticas por sí solas no pueden reflejar el costo humano de esta tragedia”.
Narváez constató que muchas familias han perdido sus hogares y que las mujeres, además de lidiar con su propio duelo, están organizando espacios seguros para proteger a sus comunidades. A pesar de la emergencia, los embarazos y partos continúan, complicando el acceso a servicios médicos esenciales para garantizar la salud de mujeres y adolescentes.
La infraestructura sanitaria ha sufrido daños significativos, con 41 centros de salud afectados, de los cuales ocho están fuera de servicio. La falta de medicamentos, equipos médicos, personal, electricidad y agua limita aún más la capacidad de respuesta. Durante su visita, Narváez conoció a Camila, una joven de 19 años que esperaba una cesárea en un hospital respaldado por el UNFPA en Caracas, un claro ejemplo de las necesidades de salud materna que persisten en medio de la crisis.
El UNFPA también alertó sobre el aumento de la violencia de género durante las crisis humanitarias. Para abordar esta problemática, se han implementado acciones de prevención y atención en refugios temporales, que incluyen la distribución de insumos de salud sexual y reproductiva, apoyo psicosocial, asesoría jurídica y sesiones informativas para mujeres y adolescentes. Sin embargo, la respuesta humanitaria enfrenta serias limitaciones financieras.
Actualmente, el UNFPA requiere 10 millones de dólares para ampliar la atención a 121 mil personas que necesitan servicios de salud reproductiva y protección, pero solo ha recibido alrededor del 40% del financiamiento solicitado. Narváez enfatizó que la reconstrucción del país llevará años y pidió mantener el respaldo internacional, afirmando que “el valor de las comunidades venezolanas debe ir acompañado de una solidaridad internacional sostenida”.
El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) también continúa brindando asistencia legal, apoyo psicosocial y distribución de artículos de primera necesidad. Hasta ahora, ha proporcionado más de 4 mil servicios de protección en los albergues temporales de La Guaira, incluyendo primeros auxilios psicológicos.
La Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA) destacó que las necesidades siguen siendo críticas para decenas de miles de familias. Desde el inicio de la emergencia, las agencias de la ONU han atendido a más de 117 mil personas con alimentos, atención médica, agua potable, saneamiento, albergue, educación y apoyo psicosocial. Sin embargo, el financiamiento para el llamamiento humanitario apenas supera el 40%, lo que subraya la necesidad de mayores aportaciones internacionales para sostener la asistencia y apoyar la recuperación de las comunidades afectadas.
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