En El Obeid, Sudán, las mujeres y niñas enfrentan una difícil elección diaria: salir a buscar agua y arriesgarse a ser atacadas por drones o esperar hasta la noche y exponerse a la violencia sexual. Desde el inicio del conflicto, el número de mujeres y niñas que requieren servicios relacionados con la violencia de género ha aumentado cuatro veces, alcanzando los 12.7 millones en 2026.
La situación humanitaria en esta ciudad se ha deteriorado, según ONU Mujeres, que alertó sobre la creciente inseguridad y la falta de acceso a alimentos y atención médica. La temporada de lluvias, que se aproxima, incrementa el riesgo de enfermedades transmitidas por el agua, mientras el cólera se propaga y la desnutrición se agrava, afectando especialmente a mujeres y niñas desplazadas.
Anna Mutavati, directora regional de ONU Mujeres para África Oriental y Meridional, explicó que los ataques con drones han forzado a muchas mujeres a buscar agua al anochecer, creyendo que la oscuridad les brindará cierta protección. Sin embargo, esta estrategia las hace vulnerables a la violencia sexual. Mutavati denunció que “han sido acosadas, violadas y sometidas a otras formas de violencia sexual” durante sus intentos de conseguir agua.
El Obeid, un punto clave entre Jartum, Darfur y el sur del país, alberga a más de medio millón de personas, de las cuales aproximadamente 83,000 son desplazados internos, en su mayoría mujeres y niños. La guerra ha llevado a un aumento en el uso de drones, poniendo en riesgo infraestructuras esenciales como los sistemas de abastecimiento de agua.
El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Volker Türk, ya había advertido que el conflicto podría volverse aún más letal. En los primeros cuatro meses de 2026, los ataques con drones causaron la muerte de al menos 880 civiles, lo que representa más del 80% de las víctimas civiles documentadas en ese periodo.
La crisis humanitaria se agrava con la escasez de alimentos y servicios sanitarios. ONU Mujeres destacó que la violencia sexual ha sido utilizada como arma de guerra durante los tres años del conflicto. Las organizaciones lideradas por mujeres son una de las principales redes de apoyo, pero los recortes de financiación han debilitado su labor. Dos tercios de estas organizaciones han cerrado o reducido sus servicios, y la mitad podría suspender sus actividades el próximo año sin apoyo financiero urgente.
La agencia reiteró su llamado a un alto el fuego inmediato y al acceso humanitario sin restricciones, así como a la protección de mujeres y niñas. También exigió que los responsables de violaciones rindan cuentas y que las sobrevivientes tengan acceso a servicios de apoyo integral. Es fundamental que las mujeres participen de manera plena y segura en los procesos de paz y la recuperación del país.
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