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Coloquio revela la creciente extremidad de la pornografía

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Coloquio revela la creciente extremidad de la pornografía

La pornografía se ha vuelto cada vez más extrema, según académicas que participaron en el Primer Coloquio Internacional sobre Pornografía, Bienestar Sexoafectivo y Derechos Sexuales, organizado por el Instituto de Investigaciones Jurídicas (IIJ) de la UNAM y El Colegio de México (Colmex). Durante el evento, se destacó que la competencia entre sitios web impulsa este tipo de contenido, convirtiéndolo en un modelo de negocio.

Jennifer Johnson, de Virginia Tech, enfatizó que la pornografía está moldeada por intereses comerciales más que por deseos sexuales innatos. “El contenido pornográfico está moldeado por una lógica empresarial”, afirmó, sugiriendo que se necesita un nuevo enfoque que considere la pornografía desde una perspectiva de salud pública, centrada en el riesgo y el daño, en lugar de en la moralidad o el empoderamiento.

Los algoritmos que determinan qué contenido se muestra a los usuarios están diseñados para maximizar la interacción, lo que ha llevado a que el material se vuelva más agresivo y accesible para audiencias más jóvenes. Johnson advirtió que los niños que comienzan a buscar pornografía gratuita, a menudo a partir de los 11 años, se encuentran primero con el contenido más extremo, lo que puede moldear sus expectativas sobre las relaciones.

Un estudio de dos años reveló que el consumo frecuente de pornografía está asociado con la adopción de guiones sexuales de mayor riesgo, aumentando la probabilidad de sufrir o ejercer agresiones sexuales. En este sentido, se propone integrar la pornografía en la educación sexual para ayudar a los jóvenes a comprender los riesgos involucrados.

Chyng-Fen Sun, de la Universidad de Nueva York, aportó datos alarmantes: cerca del 90 % de las escenas en la pornografía convencional incluyen violencia verbal o física, siendo las mujeres las principales víctimas. Este tipo de contenido perpetúa la idea de que las mujeres disfrutan de la violencia y normaliza la agresión en la cultura popular.

Sun también mencionó que el 62 % de las escenas analizadas incluyen actos de humillación, como eyacular sobre el rostro de una mujer, lo que genera en algunos hombres un sentimiento de dominio y control. “Las imágenes implican marcar a la mujer, controlarla y hacerle algo repugnante”, concluyó.

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