La reciente recomendación de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) sobre el caso Ayotzinapa ha generado controversia, especialmente por su defensa del Ejército. La presidenta Claudia Sheinbaum ha intentado presentar al organismo como autónomo, aunque su conexión con el poder es evidente. La CNDH, bajo la dirección de Rosario Piedra Ibarra, ha sido criticada por alinearse con la narrativa del gobierno desde su llegada en 2019.
La reelección de Piedra Ibarra, que se formalizó el 13 de noviembre de 2024, fue resultado de negociaciones políticas lideradas por el Senador Adán Augusto López. A pesar de que varios legisladores expresaron su desacuerdo con su reelección, la presión política prevaleció. La evaluación de las candidatas mostró que Piedra Ibarra ocupaba el último lugar en puntuación, mientras que figuras como Nashieli Ramírez Hernández y Tania Ramírez tenían mejores calificaciones.
El proceso de reelección fue marcado por un cabildeo intenso, donde la instrucción de mantener a Piedra Ibarra al frente de la CNDH provenía de instancias de alto nivel. Finalmente, obtuvo 87 votos a favor, todos del partido Morena y sus aliados, a pesar de la preferencia inicial por Ramírez Hernández.
Las críticas hacia la CNDH se intensifican tras la reciente recomendación, que exime al Ejército de responsabilidad en el caso Ayotzinapa y desacredita las investigaciones del Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI). En un documento de más de 850 páginas, el organismo sostiene que no hay evidencia que vincule al Ejército con los hechos, lo que ha sido rechazado por familias de las víctimas y organizaciones de derechos humanos.
Rosario Piedra Ibarra, psicóloga y militante de Morena desde 2018, ha heredado un legado de defensa de derechos humanos de su madre, Rosario Ibarra de Piedra. Sin embargo, su gestión ha sido cuestionada por su aparente protección a las fuerzas armadas, lo que ha dejado a muchos en la comunidad de derechos humanos decepcionados.
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