La reciente columna de Salvador García Soto, publicada el 15 de agosto en Serpientes y Escaleras, informa que el gobierno de Estados Unidos ha cancelado las visas de los tres hijos de Andrés Manuel López Obrador: Andrés Manuel López Beltrán, José Ramón López Beltrán y Gonzalo López Beltrán. Esta decisión representa un nuevo nivel de presión de Washington sobre el entorno del expresidente mexicano.
García Soto señala que la cancelación de visas no se limita a Andy López Beltrán, quien hizo pública su situación y respondió al expresidente Donald Trump. Según el columnista, los otros dos hijos también recibieron notificaciones sobre la cancelación de sus visas, aunque no se les habrían proporcionado explicaciones por parte de las autoridades estadounidenses.
El aviso habría sido entregado personalmente por Christopher Landau, exembajador de Estados Unidos en México, a los tres hermanos. Aunque la cancelación se habría realizado en mayo, las notificaciones se dieron a conocer recientemente, lo que aumenta la relevancia política del asunto.
Este episodio marca una nueva fase en la relación entre Estados Unidos y la familia de López Obrador, ya que anteriormente las restricciones habían afectado principalmente a políticos y funcionarios vinculados a Morena. La columna destaca que la presión ahora se extiende al círculo familiar del exmandatario.
Andrés Manuel López Beltrán reaccionó a la cancelación de su visa mediante una carta dirigida a Donald Trump, en la que cuestionó a Marco Rubio y a Christopher Landau, a quienes responsabilizó de la decisión. Por su parte, Landau respondió en redes sociales con un mensaje sarcástico, sugiriendo que la situación era un espectáculo para observar.
La presidenta Claudia Sheinbaum también se pronunció sobre el tema, calificando la cancelación de visas como una injerencia política en México. Afirmó que estas decisiones no se aplican de manera uniforme y que no siempre están relacionadas con delitos o problemas migratorios.
García Soto interpreta que la política de presión de la administración Trump ha escalado, alcanzando a la familia del exmandatario. Además, se menciona la relación compleja entre López Obrador y las agencias estadounidenses, especialmente la DEA, que se refleja en la reciente autorización de Sheinbaum para que el secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, asistiera a una conferencia de la DEA en Argentina.
Este contexto resalta el contraste entre la cancelación de visas y el acercamiento institucional del gobierno de Sheinbaum con la DEA, lo que sugiere una dinámica tensa en las relaciones entre México y Estados Unidos.
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