El Partido Acción Nacional (PAN) alcanzó su apogeo en el año 2000 con la llegada de Vicente Fox a la Presidencia, marcando el fin del dominio del PRI que había durado más de 70 años. En Veracruz, durante esa época, tres grupos se destacaron: el de Boca del Río, liderado por Alfonso Gutiérrez de Velasco; el de Córdoba, con figuras como Juan Bueno Torio y Gerardo Buganza Salmerón; y el de Tantoyuca, bajo Joaquín Rosendo Guzmán, quien afirmaba tener el mayor padrón de militantes del país.
El PAN se estableció firmemente en la zona centro del estado, dominando municipios clave como Orizaba, Córdoba y Boca del Río, y extendiendo su influencia hacia el norte y sur de Veracruz. Sin embargo, su crecimiento comenzó a verse amenazado con la incorporación de ex priistas, siendo Miguel Ángel Yunes Linares el caso más notable. Tras renunciar al PRI en 2004, Yunes se unió al PAN, lo que marcó el inicio de una serie de divisiones internas.
Entre 2004 y 2016, el PRI continuó siendo el partido más fuerte en Veracruz, con Fidel Herrera desmantelando la estructura del PAN. A pesar de esto, Yunes llegó a la gubernatura en 2016, lo que representó un cambio significativo en la política estatal. Sin embargo, su mandato también trajo consigo divisiones y conflictos dentro del partido.
La traición de los Yunes hacia el PAN, que culminó en su apoyo a Morena en el Senado, fue un golpe devastador para el partido. Además, la relación del PAN con la delincuencia organizada en algunos municipios, como Álamo, ha generado controversia y desconfianza.
En Orizaba, el control político pasó a manos de empresarios priistas, mientras que en Córdoba, los líderes históricos del PAN, como Bueno y Buganza, perdieron influencia y terminaron renunciando al partido. A medida que el PAN se debilitaba, Morena comenzó a consolidar su poder en la región, aprovechando la descomposición de las estructuras panistas.
Información vía fuente original



