El panorama electoral en México muestra que, a pesar de los avances en la equidad de género, la representación femenina en las gubernaturas aún es escasa. Actualmente, 14 estados nunca han tenido una mujer en la gubernatura, y cinco de ellos renovarán sus ejecutivos estatales en el próximo proceso electoral.
En Querétaro, Santiago Nieto ha sido designado como candidato por su partido, mientras que el PAN, que también tiene posibilidades de ganar, definirá a su abanderado entre tres hombres. Este contexto sugiere que, por el momento, no habrá una mujer gobernadora en este estado.
La historia de las mujeres en el gobierno mexicano comenzó en 1979 con Griselda Álvarez Ponce de León, quien se convirtió en la primera gobernadora al ganar en Colima. Beatriz Paredes Rangel siguió su ejemplo en Tlaxcala una década después. Ambas gobernaron en estados con baja población, lo que refleja un patrón que persiste en la actualidad.
Con las elecciones de junio del próximo año, hay posibilidades de que mujeres se conviertan en pioneras en estados que aún no han tenido gobernadoras. En Baja California Sur, Milena Quiroga podría ser la candidata de MORENA, mientras que en Nayarit, Geraldine Ponce también se perfila como posible aspirante.
Particularmente interesantes son los casos de Nuevo León y San Luis Potosí, donde las esposas de los actuales gobernadores, Mariana Rodríguez y Ruth González Silva, respectivamente, tienen altas probabilidades de ser nominadas por sus partidos y convertirse en las primeras mujeres en gobernar esas entidades.
En otro ámbito, Paola Gárate, una política en Sinaloa, ha denunciado amenazas y un secuestro en el pasado, lo que le llevó a recibir protección de seguridad. Sin embargo, su resguardo podría ser reducido, mientras que Imelda Castro, candidata de MORENA, ha recibido un fuerte blindaje por parte de las autoridades. Esta situación plantea interrogantes sobre la seguridad de las mujeres en la política y la influencia del crimen organizado.
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