Un estudio del Centro para el Estudio de la Democracia (CSD) en Bulgaria revela un aumento significativo de armamento de fabricación rusa en los arsenales de organizaciones criminales en México. Entre 2022 y 2024, aproximadamente el 60% del armamento incautado a cárteles mexicanos era de origen ruso. Este informe, titulado “Shadow Alliances: Authoritarian Powers and the Hybrid Warfare Nexus in Latin America”, sugiere que las armas llegan a los grupos delictivos a través de intermediarios y redes internacionales, no directamente del gobierno ruso.
El estudio aclara que no hay evidencia de que el Kremlin esté vendiendo armas a los cárteles. Las armas rusas son adquiridas a través de mercados secundarios y redes criminales que operan fuera de los canales oficiales de comercio de armas. Esta distinción es crucial, ya que la presencia de armamento ruso en manos de organizaciones criminales no implica necesariamente un suministro directo desde Rusia.
La investigación también señala que la guerra en Ucrania ha abierto nuevas oportunidades para el desvío de armamento ruso hacia redes criminales. México se encuentra en un contexto más amplio donde las organizaciones delictivas en América Latina tienen acceso creciente a equipo militar, que no solo incluye fusiles de asalto, sino también armamento que puede aumentar su capacidad de fuego.
Un caso notable es la localización de lanzagranadas propulsados por cohete de fabricación rusa en arsenales del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), especialmente relevante tras la operación que resultó en la muerte de Nemesio Oseguera Cervantes, “El Mencho”, en febrero de 2026. Durante esa operación, se aseguraron lanzacohetes con capacidad para atacar aeronaves y vehículos blindados.
El CSD también menciona que las organizaciones delictivas pueden aprovechar redes transnacionales para obtener material militar sin establecer vínculos directos con los fabricantes. Esto contrasta con el tráfico de armas desde Estados Unidos, que es otro canal significativo para abastecer a los cárteles. En julio de 2026, un gran jurado en Texas acusó a Loyd Walter Hall de conspirar para proporcionar armas al Cártel de Sinaloa, lo que demuestra que los grupos criminales utilizan múltiples fuentes de abastecimiento.
En México, se han realizado decomisos que evidencian la magnitud del tráfico de armas. En julio, el Ejército y la Guardia Nacional localizaron en San Luis Río Colorado, Sonora, una bodega vinculada a “Los Rusos”, donde se aseguraron 81 armas largas, incluyendo una ametralladora calibre .50. Este arsenal, que también contenía fusiles AK-47, está bajo custodia de la Fiscalía General de la República para investigaciones adicionales.
Información vía fuente original



