De todo un poco

6.- Justicia transnacional y exigencia de reparación: el caso La Luz del Mundo

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La desarticulación judicial de la red criminal que operó durante décadas en La Luz del Mundo no ha sido obra del sistema mexicano. Ha sido resultado de una investigación transnacional encabezada por fiscales federales de Estados Unidos, que han logrado detener a líderes religiosos, documentar abusos sistemáticos y abrir procesos penales por tráfico sexual, pornografía infantil y crimen organizado.

Mientras en México persiste el silencio institucional, en Estados Unidos se ha construido un caso que reconoce el patrón transgeneracional de abuso, la estructura empresarial del delito y la manipulación espiritual como forma de coerción. Esta diferencia revela no solo una brecha judicial, sino una deuda histórica con las víctimas mexicanas que aún esperan reparación.

Una red criminal con alcance internacional

La acusación presentada por el Distrito Sur de Nueva York involucra a Naasón Joaquín García, Eva García de Joaquín, Joram Núñez Joaquín, Rosa Sosa, Azalia Rangel García y Silem García Peña. Según los documentos judiciales, estos líderes conformaron una organización denominada “Empresa Joaquín LLDM”, que utilizó la estructura religiosa para cometer delitos sexuales, financieros y de obstrucción de la justicia.

La red operó en Estados Unidos, México y otros países, y produjo material audiovisual de abuso sexual infantil. Las víctimas eran coaccionadas mediante sermones, amenazas espirituales y presión económica. Cuando intentaban denunciar, eran desacreditadas públicamente o forzadas a firmar declaraciones falsas.

La justicia como proceso transnacional

El fiscal federal Jay Clayton declaró que los acusados “explotaron la fe de sus seguidores para aprovecharse de ellos” y que la investigación representa años de trabajo y el testimonio de docenas de víctimas que, pese a las presiones, decidieron hablar. El agente especial Harry T. Chavis Jr., del IRS-CI, afirmó que esta empresa ilícita “se ocultaba en las sombras de la iglesia mientras se dedicaba al tráfico sexual, la pornografía infantil y las transacciones financieras ilegales”.

Estas declaraciones no solo confirman la dimensión criminal del caso. También evidencian que la justicia, en este contexto, ha sido posible gracias a la acción internacional, no a la voluntad institucional mexicana.

La impunidad en México: una deuda pendiente

Pese a las múltiples denuncias presentadas ante la Fiscalía General de la República, ninguna ha prosperado. Según el periodista Raúl Olmos, esto responde a la cercanía de Naasón Joaquín con el poder político. “Se buscó ganarse la simpatía del partido gobernante. Así fue con el PRI, luego con Morena. Eso explicaría el nivel de impunidad y por qué no evolucionaron las denuncias”.

La protección institucional ha sido sostenida por legisladores vinculados a La Luz del Mundo, como Emmanuel Reyes Carmona, Favio Castellanos Polanco y Hamlet García Almaguer. La creación de Humanismo Mexicano como Agrupación Política Nacional consolidó este blindaje, permitiendo que la iglesia mantenga influencia en el Congreso y en gobiernos estatales.

Reparación histórica: más allá de la condena

La justicia transnacional ha permitido que algunos líderes enfrenten procesos penales. Pero la reparación histórica exige más. Requiere que el Estado mexicano reconozca su omisión, que se investigue a los cómplices institucionales y que se garantice la no repetición. También implica visibilizar a las víctimas como sujetos de derecho, no como daños colaterales de una estructura religiosa.

La memoria de quienes sobrevivieron no puede quedar en el margen. La reparación no es solo judicial, es simbólica, política y cultural. Implica desmontar el pacto de silencio que ha protegido a La Luz del Mundo y construir mecanismos de justicia que respondan a la magnitud del daño.

La serie termina, pero la exigencia continúa

Esta serie editorial ha documentado el linaje del abuso, el papel de Eva García, la infiltración política de Humanismo Mexicano, las voces que rompieron el silencio y el blindaje institucional que sostiene la impunidad. Hoy, la justicia transnacional ofrece una ruta. Pero la reparación histórica depende de que México deje de mirar hacia otro lado.